Un grupo de 100 rescatistas mantiene desde hace más de 48 horas un operativo en Catia La Mar, estado La Guaira, para sacar al vigilante Hernán Gil, que sigue atrapado bajo los escombros de un edificio tras los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5.
Una operación lenta por el riesgo dentro del edificio
Uno de los 64 rescatistas portugueses que participan en la misión explicó a EFE este miércoles 1 de julio que el principal obstáculo es la seguridad de Gil, porque se encuentra en el sótano y hay mucha carga de materiales.
“Estamos muy cerca, pero necesitamos máxima seguridad, estamos trabajando despacio. Tenemos que llegar más cerca para que sea seguro sacarlo sin comprometerlo a él ni a nosotros”, dijo el rescatista.
Según el equipo, el trabajo se realiza con un escáner sónico y no hay claridad sobre cuánto tiempo más puede tardar la extracción, ya que mientras se acercan al vigilante aumenta el riesgo y también la necesidad de más personal.
Gil está siendo hidratado y el grupo de rescate se mantiene en comunicación con él, además de pasarle medicación.
La garita que le habría servido de protección
Voluntarios de la Cruz Roja venezolana sostienen que Gil pudo preservar su vida gracias a la garita, que habría funcionado como escudo de protección.
Su esposa, Gusbimar González, ha permanecido frente al edificio derrumbado desde el jueves 25 de junio, horas después de los terremotos.
“Lo que si me dicen es que está un poco difícil el acceso hacia él y que están tratando de quitar los escombros con herramientas manuales porque no pueden meter máquinas ya que el edificio está muy afectado”, dijo a EFE el lunes 29.
