El doble terremoto del pasado 24 de junio dejó a Leidy sin vivienda ni bienes materiales, pero no le quitó las ganas de trabajar. Hoy, instalada en un campamento transitorio para damnificados, convirtió una carpa en un pequeño salón de manicura.
Una carpa adaptada para seguir trabajando
Leidy se negó a quedarse de brazos cruzados después de perder todo a causa del sismo. En el espacio de acopio que comparte con su familia, en la carpa identificada con la nomenclatura A-1, organizó un anexo con limas, esmaltes y herramientas de trabajo.
Con ese montaje improvisado atiende a las mujeres del refugio y a quienes se acercan a apoyarla. Su iniciativa le permite mantener una fuente de ingresos en medio de la emergencia.
Atención con café, galletas y una sonrisa
Además del servicio de manicura, Leidy recibe a cada clienta con una sonrisa, un cafecito caliente y galletas para acompañar la jornada. Ese gesto, sumado a la atención profesional, ha hecho de su espacio un punto de apoyo dentro del campamento.
