Un grupo de feligreses salió con vida de una iglesia evangélica a medio construir en Caraballeda, en el estado La Guaira, luego del terremoto doble que sacudió el norte de Venezuela este miércoles. Cuando el pastor cerraba la última oración, el altar empezó a moverse y la estructura comenzó a ceder mientras, alrededor, varias torres de 12 pisos colapsaban.
Una salida a contrarreloj
Georgina Mejía, una de las asistentes al servicio religioso, relató que ella y otras tres mujeres quedaron inmóviles al ver cómo desaparecían los edificios donde vivían sus familias. La iglesia todavía no tenía paredes levantadas y, entre las vigas, los presentes observaron el derrumbe a su alrededor. El techo también empezó a hundirse, lo que elevó el riesgo para quienes permanecían dentro.
Según el recuento de los testigos, el pastor Israel Tauicen salió al principio de los temblores, llamó a otro feligrés y ambos regresaron de inmediato para sacar a las mujeres antes de que el techo terminara de venirse abajo. Una vez fuera, el grupo continuó rezando entre polvo, humo y el ruido de edificios que seguían incendiándose tras el colapso.
Heridos y familias separadas por el temblor
Mejía contó que sus hijos y su esposo estaban fuera de casa cuando ocurrió el sismo, porque el miércoles era día festivo y habían salido a pasear. Mientras tanto, el parque de Caraballeda se convirtió en un refugio improvisado para damnificados, con una carpa de la Cruz Roja atendiendo heridos y rescatistas de México, El Salvador y Ecuador repartiendo ropa y alimentos entre cientos de personas que hacían fila.
