Sucesos

Iglesia de Caraballeda resistió el sismo y salvó a varias feligresas

La sacudida sorprendió a una congregación en plena oración y dejó escenas de derrumbe, rescate y refugio improvisado en Caraballeda.

Exterior of historic Iglesia de San Rafael Catholic church in Costa Rica located in beautiful garden with green and yellow plants

Un grupo de feligreses salió con vida de una iglesia evangélica a medio construir en Caraballeda, en el estado La Guaira, luego del terremoto doble que sacudió el norte de Venezuela este miércoles. Cuando el pastor cerraba la última oración, el altar empezó a moverse y la estructura comenzó a ceder mientras, alrededor, varias torres de 12 pisos colapsaban.

Una salida a contrarreloj

Georgina Mejía, una de las asistentes al servicio religioso, relató que ella y otras tres mujeres quedaron inmóviles al ver cómo desaparecían los edificios donde vivían sus familias. La iglesia todavía no tenía paredes levantadas y, entre las vigas, los presentes observaron el derrumbe a su alrededor. El techo también empezó a hundirse, lo que elevó el riesgo para quienes permanecían dentro.

Según el recuento de los testigos, el pastor Israel Tauicen salió al principio de los temblores, llamó a otro feligrés y ambos regresaron de inmediato para sacar a las mujeres antes de que el techo terminara de venirse abajo. Una vez fuera, el grupo continuó rezando entre polvo, humo y el ruido de edificios que seguían incendiándose tras el colapso.

Heridos y familias separadas por el temblor

Mejía contó que sus hijos y su esposo estaban fuera de casa cuando ocurrió el sismo, porque el miércoles era día festivo y habían salido a pasear. Mientras tanto, el parque de Caraballeda se convirtió en un refugio improvisado para damnificados, con una carpa de la Cruz Roja atendiendo heridos y rescatistas de México, El Salvador y Ecuador repartiendo ropa y alimentos entre cientos de personas que hacían fila.

En ese mismo entorno llegó Luis Pueyo, un conductor de camiones de 52 años que estaba en la ducha cuando comenzó el movimiento. La vivienda se deformó, el espejo cayó y él logró salir envuelto en una toalla antes de lanzarse por la ventana del segundo piso. La caída le fracturó la rodilla y lo dejó con golpes y heridas en varias partes del cuerpo.

Ruinas en Caraballeda

El pastor Tauicen lo vio entrar al templo en mal estado y le improvisó un torniquete con su camisa para detener la hemorragia. Pueyo permanecía en shock, sentado en el parque con la pierna vendada, mientras describía el sonido de personas atrapadas, llanto de niños y olor a quemado en medio del caos. Su esposa, que iba en el camión rumbo a Caracas cuando empezó el temblor, regresó luego al barrio y pidió ropa y colchones limpios.

En varias zonas de Caraballeda, cerca del mar, el paisaje quedó reducido a escombros, hierros y cemento. Solo permanecen en pie fragmentos como una puerta de urbanización, una piscina o una canasta de baloncesto. Las cifras oficiales citadas en el lugar hablaban de cerca de 1.000 muertos y unos 3.000 heridos, en su mayoría en esta entidad costera de unos 450.000 habitantes, una de las más golpeadas por el sismo.

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