Economía

Estudios coinciden en que el Brexit dañó la economía y la política británicas

Diversos análisis a diez años del Brexit apuntan a un retroceso económico, fuga de capitales y desgaste político en Reino Unido.

Woman in red jacket holding a 'For Britain For Brexit' sign during a protest in London.

Diez años después del inicio del Brexit, distintos estudios coinciden en que la salida de Reino Unido de la Unión Europea no produjo los beneficios prometidos y dejó, en cambio, un balance de retroceso económico, tensiones institucionales y pérdida de peso internacional.

Impacto económico

Las estimaciones recopiladas sitúan el daño al producto interno bruto entre 6% y 8%. Además, se señala una ampliación de la brecha de prosperidad relativa frente a economías como España, Italia y Países Bajos, que crecieron alrededor de 112%, mientras Reino Unido avanzó en torno a 104%, según datos citados por el Financial Times. A ello se suma la salida de 900.000 millones de libras en activos financieros desde la City hacia el continente, un movimiento que reforzó la lectura de pérdida de atractivo para el sector financiero británico.

El deterioro no se limita a las cifras macroeconómicas. También se plantea que el nivel de vida empeoró y que la economía no consiguió ampliar de forma significativa su red comercial. Reino Unido logró reincorporarse apenas a algunos acuerdos previos y cerró solo cuatro tratados, lejos del alcance de los pactos que la Unión Europea mantiene con socios como Canadá, Mercosur, India, México y Australia. La consecuencia, de acuerdo con los estudios mencionados, fue una reducción de la ventaja comercial que antes tenía el país dentro del bloque europeo.

Consecuencias políticas y sociales

En el plano político, el proceso terminó con la autodestrucción del Partido Conservador, que impulsó la salida, y con el fortalecimiento de la ultraderecha más chovinista y agresiva. También se describe una alteración profunda del sistema institucional británico, en un contexto de creciente polarización y desgaste de las élites que promovieron la ruptura.

Otro de los efectos señalados es el fracaso de la promesa de reducir la inmigración. Pese al discurso de “prioridad nacional”, en 2022 y 2023 llegaron al país alrededor de un millón de inmigrantes no europeos. El propio funcionamiento económico terminó exigiendo más mano de obra en lugar de expulsarla, lo que contradijo uno de los lemas centrales de la campaña.

Un país menos influyente

En términos geopolíticos, Reino Unido pasó de ser un actor con influencia dentro de la Unión Europea y con una relación especial con Estados Unidos a quedar más expuesto en un escenario internacional marcado por la disputa entre Washington y Pekín. Los análisis citados sostienen que la UE había amortiguado el declive posimperial británico y que la ruptura dejó al país sin el anclaje que le permitía proyectar mejor su capacidad económica y política.

La lectura que dejan estos trabajos es convergente: el Brexit no solo no resolvió los problemas que prometía corregir, sino que agravó varios de ellos y debilitó la posición de Reino Unido en la economía y en la política europea.

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