Familias recorren una morgue improvisada en Los Silos tras el doble terremoto del 24 de junio
En el litoral central, centenares de personas buscan identificar a sus parientes entre cuerpos en descomposición, mientras crece el colapso sanitario y la espera por actas de defunción.
Por María Alejandra Rincón··Actualizado hace 51 min
Las estructuras de concreto de Los Silos, en el litoral central de Venezuela, se convirtieron en el epicentro del dolor y del colapso sanitario tras el doble terremoto del pasado 24 de junio.
Bajo el sol y custodiado por efectivos armados de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, el recinto funciona hoy como una morgue improvisada donde cientos de familias acuden a diario para intentar identificar los restos de sus seres queridos.
Un proceso marcado por la descomposición y la falta de rasgos visibles
De acuerdo con un reporte especial de BBC Mundo, el interior del complejo portuario ofrece una escena devastadora. El estado avanzado de descomposición de los cuerpos, acelerado por las altas temperaturas de la costa, obligó al personal del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses a colocar los cadáveres en hileras sobre el suelo, envueltos en bolsas plásticas negras.
El olor a putrefacción domina el ambiente y obliga a trabajadores y civiles a usar mascarillas de tela, insuficientes para contener el impacto biológico. Debido a los traumatismos severos provocados por los aplastamientos y el paso de los días, la mayoría de las víctimas ya no conserva rasgos faciales reconocibles.
Familias buscan señales entre más de 1.000 fotografías digitalizadas
Ante esa limitación, las autoridades aplicaron una metodología de descarte visual. Los familiares son sentados frente a monitores de televisión, mientras funcionarias policiales muestran secuencias de más de 1.000 fotografías digitalizadas desde iPads.
La identificación depende de detalles puntuales como marcas particulares, cicatrices, dentaduras, prendas de vestir polvorientas o tatuajes específicos. Ciudadanas como Liliana González, habitante de Catia La Mar, describieron el proceso como algo que “parece una película de terror” por la inflamación y desfiguración de los rostros, incluso en cadáveres de menores de edad.
La entrega de actas de defunción retrasa el retiro de los ataúdes
También persisten denuncias por la lentitud burocrática en la entrega de las actas de defunción necesarias para que las empresas funerarias puedan retirar los ataúdes. Eso provoca que los cofres permanezcan durante jornadas enteras a la intemperie en los patios adyacentes a la torre portuaria.
Mientras tanto, el balance oficial de fallecidos en el país roza las 2.600 víctimas y amenaza con seguir aumentando.