Duaca —una pequeña población al norte de Barquisimeto (Lara)—, capital del municipio Crespo, está conmocionada. Del asombro no salen luego de la noticia. Uno de sus habitantes, el estudiante universitario José Gregorio Javier Bullones, apareció muerto en una celda del centro de detenciones Dakota de la isla de Aruba.
“Deme muchas bendiciones”, le pidió José a su madre, América. Era el mediodía del 2 de agosto pasado. Luego, salió por tierra a Valencia para volar a Aruba. No hubo ningún otro intercambio de palabras.
Aunque prometió llamar, América se mantuvo en vilo. “El miércoles llamaron del consulado de Venezuela a mi sobrina, Irma Leiva, quien es abogada, y le dijeron que acudiera a buscar el cuerpo de José Gregorio”.
“Yo sentía que algo malo le había pasado, pero esperé. Sé que no es fácil llamar por teléfono”, dijo.
