“Sus primitos le metieron muñequitos en el féretro para que se fuese jugando al cielo”, así decía Cecilia López, quien aún no concibe la idea de haber perdido a su nietecita. Maikelys Mariana Mejías López tenía año y un mes.
En una humilde vivienda del barrio La Bendición de Dios, en el sector 4 de la parroquia San Isidro velaron a Maikelys, quien fue arrancada del mundo sin compasión alguna el miércoles.
La nenita reposaba en un pequeño féretro blanco, adornado con escritos y cargado con juguetes dentro.
La bebé fue violada y asesinada. La autopsia develó una fractura de cráneo como principal causa de muerte, abuso sexual y su cuerpo tenía un 85% de hematomas. “Tenía morados hasta debajo de los piecitos”, dijeron sus familiares.

