Carlos Alejandro Rodríguez, de 11 años, murió devorado por 10 perros cuando intentaba tumbar de un árbol unos mangos.
La tragedia ocurrió en el fundo Yampier, ubicado en el sector Puente Orinoquia, asentamiento campesino La Ceiba (Bolívar), cerca de donde vivía. Su padre informó que el pequeño estaba desaparecido desde el lunes.
A las 6:00 de la mañana cuando fue al cuarto de Carlos a despertarlo para ir al colegio no lo halló en su cama y comenzó a buscarlo.
Cinco horas más tarde lo hallaron muerto al lado de la cerca limítrofe de la hacienda. Más de 10 perros estaban rodeándolo, reseñó el portal del Correo de Caroní. Los parientes del niño narraron que Carlos acostumbraba a montarse en los árboles para tumbar mangos y que jamás se había metido en la finca Yampier porque había muchos canes rabiosos.
