Un alarmante brote de fiebre, diarrea y vómitos afecta desde hace una semana a los reclusos recluidos en el Centro para Procesados Judiciales 26 de Julio, ubicado en el estado Guárico, de acuerdo con la denuncia emitida por el Observatorio Venezolano de Prisiones. La propagación acelerada de estos síntomas mantiene en vilo a la población penal, mientras la situación sanitaria se deteriora con el pasar de las horas ante la inacción de las autoridades penitenciarias.
De acuerdo con la información aportada por la organización defensora de los derechos de los detenidos, los afectados enfrentan el cuadro infeccioso sin recibir asistencia médica dentro del recinto carcelario. La desesperación se apodera tanto de los internos como de sus allegados, quienes han intentado acudir al área de enfermería en busca de ayuda, pero constatan la ausencia total de personal sanitario encargado de atender la contingencia médica.
Ante este panorama crítico, las familias de los privados de libertad han elevado múltiples llamados de auxilio que, hasta el momento, han sido ignorados por la dirección del centro de reclusión, la cual mantiene una postura de indiferencia frente al sufrimiento de la población afectada. Pocos reclusos han logrado superar los malestares utilizando sus propios medios, pero la constante aparición de nuevos casos agrava la crisis interna.
Exigen garantías para la salud
Desde la organización no gubernamental se advirtió que la administración del penal es la máxima responsable de salvaguardar la vida, la salud y la integridad física de cada uno de los hombres que permanecen bajo su custodia estatal. Asimismo, recordaron que la provisión de atención médica adecuada no constituye ningún tipo de privilegio o concesión, sino una obligación fundamental del Estado venezolano.



