La delincuencia mantiene en jaque a los habitantes y comerciantes del conjunto residencial El Cují. Hasta cinco atracos diarios reportan los funcionarios del Cuerpo de Policía Bolivariana del estado Zulia, en la zona.
Pedro Gabriel Lugo Aguilar, de 19 años, fue una víctima fatal de hampones que ingresaron al edificio 1, del núcleo 3, donde habitaba.
“Su inocencia y sus ganas de vivir se la arrebataron esos delincuentes. Su único pecado fue evitar que los tres ladrones entraran al apartamento donde vivía, desde hace 17 años, con sus padres”, expresó consternada, su prima, Ivón Berrueta. Diez locales comerciales y más de 300 familias están expuestos a diario por el repunte de delitos en la zona.
“Solo el hecho de poner un pie fuera de tu apartamento ya causa angustia. Los arrebatadores siempre están merodeando las adyacencias de la residencia para ver qué pueden robar”, denunció Elena Mujica, habitante del conjunto residencial.
Lugo, quien cursaba el tercer semestre de ingeniería mecánica, recibió dos disparos, la tarde del pasado martes. El hecho se sangre ocurrió frente a su madre y su padre.
“Mis tíos están desconsolados. Ellos no pueden ni siquiera estar de pie por el dolor tan grande que en este momento los agobia. Es la peor escena que han presenciado y los marcó para el resto de su vida”, refirió Berrueta, acompañada de otros familiares, en la funeraria Aves de Paraíso, donde fueron velados los restos del estudiante.
Estas Navidades serán muy dolorosas sin Pedro. “Era tan alegre. Le gustaba ver a su familia unida”, describió la pariente.
Lugo fue vestido con el uniforme de Mc’Donalds, donde trabajaba, desde hacía dos años. “También sus compañeros del equipo de fútbol, al que pertenecía, firmaron una franela y se la colocaron en el ataúd”, precisó Berrueta.
El complejo residencial está rodeado de peluquerías, carnicerías, líneas de taxis, panaderías, restaurantes, entre otros comercios. “Todos en algún momento han sido víctimas de atraco”, aseguró Luis Torres, vecino.