El tiempo aún no ha podido mitigar el dolor que vive la familia de Luis Felipe Sulbarán. Ha transcurrido un año desde que su cuñado Ciro Belloso, dirigente de Un Nuevo Tiempo, lo asesinó de una cuchillada en medio de una riña por una herencia, el 19 de diciembre de 2015.
Un silencio sepulcral gira en torno del caso. A Belloso, quien fue secretario de Infraestructura de la gestión regional de Manuel Rosales, pareciera que se lo hubiera tragado la tierra. No hay rastros de él ni en Venezuela ni otro país. Sin embargo, la familia Sulbarán asegura que lo “han visto en el Zulia”.
Leudis Sulbarán, uno de los siete hijos de Luis Felipe, contó a PANORAMA lo que ha ocurrido en este año con el caso que permanece, según sus palabras,‘engavetado’.
“Hemos recibido amenazas de muerte por parte de mi hermano mayor por parte de padre, Maikel Sulbarán (41). Hace cuatro meses lo denunciamos ante el Cicpc, pero nunca se presentó y nadie tampoco lo buscó”.
Según Leudis, tuvo que sacar a su mamá y a dos hermanos de Venezuela porque “Maikel dijo que nos mataría si seguíamos con el caso Belloso, quien asesinó a su propio padre”.
Afirmó que, desde el día del homicidio perpetrado en la vivienda 57-150 de la calle 95A en Buena Vista, han vivido “un infierno” solos.
“No tenemos apoyo ni de primos, ni de tíos. Tienen miedo de ponerse de parte de uno o del otro. Otros están como si nada hubiera pasado, incluso algunos nos han dicho que dejemos la muerte de papá así, que perdonemos a Ciro o, peor aún, han insinuado que no actuemos a cambio de bienes”, aseveró el quinto de los hijos de Sulbarán.
El asesinato afectó a su esposa, pues “perdió a un hermano (Luis) y a su gran amor. Las familias quedaron divididas, pese a que ella siempre luchó por la unión de todos”. Sulbarán sin tapujos confesó los pormenores de su familia: “Maikel actúa así porque es el testaferro de Ciro. Comenzó como su chofer y ahora tiene negocios y seis camiones compactadores en Barquisimeto. Me amenazó que si denunciaba esto, moriría. Él sabe dónde está Ciro, que mató a su padre”. Tras el asesinato se especuló que Belloso huyó del país, por lo que se emitió la difusión roja de Interpol; sin embargo,Leudis manifiesta vía telefónica:“Me dijeron que lo han visto escoltado en La Concepción. Maikel, sus empleados y concubina saben de su paradero”.
Confesó que el poco movimiento de las autoridades le impide confiar en el Cicpc, porque “hay mucho dinero de por medio. A los cómplices los soltaron a los dos días. La concubina buscó la camioneta después de que Ciro cometió el asesinato, declaró y la dejaron libre”.
El día del homicidio, Belloso llegó en su Chevrolet Orlando a la casa de su hermana Ledys de Sulbarán, comenzó a discutir con ella por la casa en herencia, pero la pelea se tornó tensa y su cuñado trató de calmar la situación. Esto enfureció a Ciro y sacó un cuchillo de la camioneta y lo apuñaló.
Los problemas entre Belloso y los Sulbarán iniciaron hace cinco años. Presuntamente cuando Leudis dejó de trabajar con Ciro para independizarse.
Yo era como su hijo. Él era entregado a la familia, pero cuando empecé a trabajar solo no lo gustó y tuvimos problemas por el dinero. Ciro también era entregado al dinero. Llegó al extremo de querer manejar a la familia como la política y los negocios”.
Al parecer, las amenazas iniciaron hace dos años: “Lo conozco bien, pero mejor lo conocía mi padre. Sabía de lo que era capaz y sus secretos. Rememorando hace dos años papá me decía: ‘Si el compadre Ciro me manda a matar, se va a arruinar la vida’. No pensó que sería él mismo quien lo asesinaría”.
Leudis señala que constantemente Belloso manifestaba: “Aquí va a haber un muerto’, mientras “hacía lo imposible para sacar a su hermana de la casa materna”, donde vivió por más de 20 años porque así se acordó por decisión unánime en la familia.
Sobre los Sulbarán pesaba una muerte anunciada y ahora hace mella el miedo. “Estamos indefensos porque ni siquiera los abogados quieren representarnos. A todos los amenazan”.
Leudis manifiesta: “Quiero regresar a Venezuela para darle celeridad al caso, pero temo que me maten. Solo queremos que atrapen a Ciro Belloso y pague por matar a su cuñado y compadre”.