Mientras uno de los criminales manejaba a toda velocidad la moto roja MD, el otro sicario iba disparando con precisión desde la parrillera.
Por más de dos kilómetros siguieron a sus víctimas, hicieron que perdieran el control del camión en el que iban y luego abrieron fuego contra los cuatro hombres; dos murieron y los otros dos quedaron gravemente heridos.
La cacería comenzó a las 9:30 de la noche del viernes. Los criminales esperaron en la esquina de la gallera La Taguara, en el sector El Paraíso, de El Bajo, en San Francisco, a que salieran sus presas: cuatro hombres, entre ellos un oficial activo de la Policía Nacional Bolivariana (PNB).
Cuando vieron a los cuatro hombres salir en un camión 350, azul, del galpón de paredes amuralladas, los delincuentes los siguieron en la moto.
En el carro pesado iba conduciendo Guillermo Enrique Parra Márquez, de 35 años, apodado “La Tata”, un pnb, otro hombre y de copiloto Rafael Segundo Faría, de 53 años.
Al parecer, las víctimas presintieron que los estaban siguiendo, por lo que aceleraron el camión, pero de igual forma los criminales lo hicieron.
Justo en el momento en que los cuatro hombres pasaban por una venta de lubricantes en toda la avenida principal de El Paraíso, los sicarios los alcanzaron y dispararon.
Por unos 200 metros más siguió la ráfaga en contra de los ocupantes del camión 350.
El chofer perdió el control y casi chocó contra la cerca del restaurante La Rosa. Guillermo Enrique Parra logró abrir la puerta del camión 350, pero cayó al piso desplomado. El otro que falleció en el sitio fue su copiloto, Rafael Faría.
Los criminales al ver a los dos cuerpos en el piso dieron la vuelta en “u” y se devolvieron por la misma vía. Eran las 10:30 de la noche.
El oficial de la PNB, de apellido Ramírez, como pudo tomó el volante del camión y condujo herido hasta una clínica privada de San Francisco, donde está siendo atendido.
El otro hombre que iba en el carro salió corriendo entre la invasión que está en la zona, dijeron los testigos del doble homicidio.
Los vecinos salieron en estampida a ver lo qué había ocurrido en el sitio. Llamaron a la policía, pero tardó más de tres horas en llegar, reclamaron los residentes.
El oficial llegó a la clínica alrededor de las 11:30 de la noche. Tenía un balazo en la cara. Allegados contaron que la madre de “La Tata” trabaja como cocinera en la misma clínica. Al enterarse del crimen de su hijo, entró en shock
Dijo gritando que su hijo iba a depositar en el banco un millón de bolívares para pagar la nómina de sus trabajadores. Al parecer, estaba construyendo una casa. El Cicpc-Zulia investiga.