La organización criminal peruana Los Pulpos coordinó el secuestro de un empresario minero y el asesinato de sus cuatro acompañantes empleando un dron que vigiló los movimientos de las víctimas en la ciudad de Trujillo. Las autoridades judiciales expusieron las evidencias durante una audiencia tras hallar el registro audiovisual en un teléfono móvil confiscado en Bolivia.
Logística criminal y rescate millonario
El asalto se consumó en la madrugada del pasado domingo 30 de agosto bajo la apariencia de un falso procedimiento policial. Los atacantes portaban uniformes de agentes especiales y abrieron fuego contra el vehículo donde se trasladaban dos escoltas y dos mujeres, quienes murieron en el sitio. El empresario Jenss Lara, con concesiones en la zona minera de Pataz, fue retenido y liberado al día siguiente luego de que sus familiares entregaran la suma exigida por los captores.
Las pesquisas señalan que el ataque armado respondió a una supuesta represalia debido a que el minero habría dejado de pagar extorsiones a Los Pulpos para dárselas a una facción rival denominada La Jauría. El registro divulgado por la Fiscalía evidencia la precisión táctica desplegada durante el asalto.
Capturas y posibles complicidades
Las negociaciones llevadas a cabo por el líder de la organización, apodado Jhonsson Pulpo, facilitaron la ubicación de los sospechosos. La policía concretó la detención de Jhonsson Cruz Torres y de Gabriel Mendocilla el 1 de septiembre en territorio boliviano. Asimismo, las indagaciones evalúan la posible participación encubierta de agentes del orden debido al uso de tácticas militares y al manejo especializado de fusiles durante la emboscada.
