La pistola que empuñó entre sus manos para perpetrar un asalto a la farmacia La Colonia no le sirvió como lo había planeado.
Humberto Pacheco entró al local de expendio de medicinas para someter y robar a ocho clientes, pero la suerte no estuvo a su favor. Entre quienes esperan por ser atendidos se encontraba un trabajador petrolero, acompañado de su escolta. Pacheco, sin saberlo, se acercó a este último, quien resultó ser un guardia nacional retirado.
El asaltante vació el “ cocosete” del arma para herir a un funcionario y lo único que consiguió fue un puesto en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Coromoto, de Maracaibo.
Ayer, a las 9:15 de la mañana, Pacheco y otro delincuente llegaron a la farmacia en una moto roja. El local La Colina está en la avenida 3C con calle 67 y 68 del sector La Lago.
— “Se me quedan tranquilitos, que esto es un asalto. Me dan todo”. Así dijo con voz fuerte uno de los atracadores , narró un testigo.
El militar retirado de la GNB, escolta del funcionario petrolero, sacó su arma para repeler al delincuente y de inmediato los cinco metros cuadrados del área de atención al cliente fueron escenario de una intensa balacera.
Las balas iban y venían. Lo único que protegía a las víctimas era una cava llena de helados. “Cuando el funcionario vio que el hampón iba a atacar, le cayó primero y disparó. Todos nos refugiamos detrás del mostrador y la cava”, continuó el testigo.
Entre los ocho clientes de la farmacia estaba también un comisario jubilado del Sebin, acompañado por el trabajador de Pdvsa y su guardaespaldas.
Seis balas que logró detonar el militar (r) hirieron al atracador en el abdomen, tórax y espalda. Los proyectiles que disparó Pacheco impactaron en las paredes del local, pero uno alcanzó en el hombro izquierdo al escolta.
Otra versión, no oficial, circuló luego. Uno de los ladrones vio el arma del gnb (r) y disparó sin mediar palabras. Desde el piso, el escolta tiroteó al agresor.
La balacera causó una estampida en el concurrido sector de La Lago, al este de la ciudad. Vecinos y empleados corrieron para averiguar sobre lo ocurrido. Los familiares del hampón, extrañamente, también llegaron, en minutos, al establecimiento.
Pacheco, al ser herido, cayó al suelo y cesó el tiroteo al agotar las balas, calibre 9 milímetros de su pistola. Estuvo unos 25 minutos tendido en la puerta de “La Colonia”, mientras funcionarios de la Emergencia del 171 le prestaban los primeros auxilios.
El hampón y el gnb (r) fueron llevados al Hospital Coromoto, a unas dos cuadras de la farmacia. Al centro de salud se apareció el compinche de Pacheco, quien minutos antes lo abandonó a su suerte, en medio de la balacera.
Ese otro delincuente — robusto, joven, moreno y vestido de rojo— intentó burlar a las autoridades. Como si fuera un visitante más caminó por la acera del estacionamiento y cuando estaba listo para escapar, la policía le dio ala voz de alto.
“¡Manos arriba!, se oyó. El hampón fue detenido por el Sebin. La aprehensión se concretó, cuando un testigo lo reconoció. Sí era el compinche de Pacheco. La policía dijo: Asaltantes son de bandas que operan en Cerros de Marín.