La tragedia dejó a Playa Grande y Caraballeda convertidas en zonas de búsqueda y emergencia, y hasta allí llegaron 18 voluntarios provenientes del estado Zulia para sumarse durante cuatro días a las labores de rescate, apoyo humanitario y revisión de estructuras afectadas.
La misión zuliana en Playa Grande y Caraballeda
El grupo estuvo integrado por bomberos, rescatistas, médicos, estudiantes de Medicina y periodistas. Desde el amanecer hasta la noche recorrieron sectores donde el acceso solo era posible a pie por el colapso de las vías y la cantidad de escombros.
En esas jornadas participaron en búsqueda, apoyo logístico, distribución de ayuda humanitaria y acompañamiento a equipos especializados. También trabajaron junto a organismos de emergencia y voluntarios de diferentes estados del país.
Indicios de vida y horas de trabajo continuo
Andrés Guerrero explicó que el equipo salió primero como un grupo de cinco rescatistas y luego se sumaron personas del área de salud, veterinaria, enfermería, paramédicos y bomberos. Según dijo, al llegar a La Guaira decidieron quedarse todos juntos y entrar en lugares donde no habían sido atendidos por otros organismos.
El rescatista relató que en el primer sitio lograron ver indicios de vida y pidieron apoyo. Con la ayuda de un perro de rescate se confirmó la presencia de personas bajo los escombros, tras lo cual siguieron buscando en varios apartamentos afectados.
Xiomara Cruz, médico veterinaria, describió el impacto de llegar a la zona y recordó que recibieron un mensaje sobre buses con destino a La Guaira. Dijo que en cuestión de horas hicieron maletas y salieron, y que al llegar sintieron que veían una ciudad en ruinas, con poca infraestructura en pie y personas durmiendo en la calle.
Coordinación, ayuda y una certeza compartida
Durante la misión, los voluntarios agradecieron el apoyo logístico recibido, incluyendo transporte, hidratación, comida y herramientas. También señalaron que estuvieron hasta altas horas de la madrugada buscando señales de vida bajo los escombros junto a otros equipos.
Los médicos y estudiantes de Medicina ofrecieron atención primaria, los rescatistas apoyaron en la búsqueda de sobrevivientes y los periodistas documentaron la magnitud del desastre. Tras cuatro días de trabajo, el grupo regresó con la impresión de que la solidaridad también puede convertirse en una forma de rescate.
