Las infecciones de transmisión sexual (ITS) están entre los principales problemas de salud pública en el mundo. Muchas no dan señales durante semanas, meses o incluso años, lo que facilita que se transmitan sin saberlo.

El VPH y el herpes concentran gran parte de los diagnósticos

Según el Hospital Clínic Barcelona, el virus del papiloma humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más frecuente del mundo. Puede causar verrugas genitales y también elevar el riesgo de algunos cánceres, como el de cuello de útero.

El herpes genital y oral también figura entre las ITS más comunes. Aunque a menudo no se diagnostica, se calcula que en Estados Unidos lo tiene entre el 10 % y el 20 % de la población. En España, estudios recientes sitúan la cifra en 46,3 casos por cada 100.000 habitantes.

El mismo centro médico recuerda que las ITS pueden ser causadas por bacterias, virus o parásitos, y que se transmiten en relaciones sexuales orales, vaginales o anales. En algunos casos también pasan por contacto directo entre piel o mucosas, sin necesidad de penetración.

Gonorrea, clamidia, hepatitis y VIH completan la lista

La gonorrea y la clamidia son dos ITS bacterianas muy extendidas. En 2017 se diagnosticaron casi 90.000 casos de gonorrea en la Unión Europea, con una tasa de 22,2 casos por cada 100.000 habitantes. Para la clamidia, ese mismo año se notificaron unos 40.000 casos y una tasa de 146 por cada 100.000 habitantes.

Las hepatitis B y C también pueden transmitirse por vía sexual. Ambas afectan al hígado y pueden provocar infecciones agudas o crónicas. La hepatitis A, aunque no se considera una ITS clásica, puede contagiarse durante ciertas prácticas sexuales, sobre todo entre hombres que tienen sexo con hombres.

El VIH debilita el sistema inmunitario y, cuando el deterioro avanza, deriva en sida. En 2017, tres de cada cuatro diagnósticos de VIH correspondieron a hombres, y un 38 % del total fueron hombres que tienen sexo con hombres.

Los especialistas del Hospital Clínic Barcelona insisten en que la ausencia de síntomas no garantiza que no exista infección. Por eso recomiendan mantener relaciones sexuales seguras y hacerse pruebas tras una práctica de riesgo para evitar complicaciones y frenar la transmisión.