La pérdida de peso no es uniforme y suele dejar zonas del cuerpo con un volumen indeseado. Ante la dificultad de someterse a una cirugía estética tradicional, ha surgido una alternativa: un inyectable hecho de grasa de cadáveres diseñado para corregir tejidos blandos y contorno corporal.
El motor de la tendencia: los fármacos GLP-1
El crecimiento de este mercado está directamente relacionado con el uso masivo de medicamentos para la pérdida de peso. Según el Gallup National Health and Well-Being Index, aproximadamente un 11% de los estadounidenses utiliza actualmente fármacos como Ozempic o Wegovy. Este proceso de adelgazamiento suele provocar una pérdida de volumen facial o corporal que los pacientes buscan recuperar en áreas como el pecho o los glúteos.
11% de estadounidenses usan fármacos para perder peso
Diferencias entre productos y dilemas legales
A diferencia de otros productos como Renuva, que inyecta un máximo de tres centímetros cúbicos, el inyectable AlloClae permite aplicar hasta 25 centímetros cúbicos de tejido procesado. Este procedimiento se realiza en consulta, sin necesidad de anestesia general, y puede ser aplicado por enfermeros o asistentes con ciertas restricciones.
Sin embargo, la comercialización de este tejido humano ha generado conflictos legales. En Nueva York, las autoridades bloquearon la distribución del producto, lo que ha derivado en una demanda por parte de la empresa fabricante contra el estado. Además, existe un debate ético sobre si los formularios de donación de tejidos especifican claramente si el material se utilizará con fines comerciales.
Dilema ético
Los donantes de tejido no siempre saben si sus restos serán utilizados para investigación o para la venta comercial de productos estéticos.