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Un reloj inteligente y batir un huevo ayudan a evaluar el párkinson desde casa

Analizar durante un minuto cómo una persona bate un huevo, con ayuda de un reloj inteligente y técnicas de aprendizaje automático, puede servir para…

Un reloj inteligente y batir un huevo ayudan a evaluar el párkinson desde casa

Analizar durante un minuto cómo una persona bate un huevo, con ayuda de un reloj inteligente y técnicas de aprendizaje automático, puede servir para detectar alteraciones motoras asociadas al párkinson sin salir de casa, de acuerdo con un estudio del Grupo de Investigación en Instrumentación y Acústica Aplicada de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM).

Cómo se hizo el estudio

La investigación, publicada en Technologies, contó con la participación de 22 personas con párkinson, integrantes de la Asociación Parkinson Madrid, y 16 personas sanas que actuaron como grupo de control.

Durante la tarea, el reloj inteligente registró señales de aceleración y velocidad angular mediante sensores inerciales. Luego, esos datos fueron procesados con técnicas de aprendizaje automático para comparar el desempeño de ambos grupos.

Cada participante realizó la actividad durante una semana. En una primera sesión, el ejercicio se hizo en condiciones supervisadas. Después, las personas repitieron la tarea en su domicilio, sin supervisión directa, y regresaron al final del estudio para una última sesión supervisada. Ese diseño permitió contrastar el funcionamiento del sistema tanto en un entorno controlado como en condiciones reales de uso.

Qué observaron los investigadores

Los resultados mostraron diferencias claras entre quienes tenían párkinson y el grupo de control. En las personas con la enfermedad se observó, de forma sistemática, menor amplitud de movimiento, una frecuencia de oscilación más lenta y una disminución progresiva de la energía de la señal a lo largo de la tarea.

Estos patrones coinciden con las manifestaciones clínicas de la bradicinesia, es decir, el enlentecimiento del movimiento característico del párkinson. A partir de las señales recogidas, el equipo extrajo características en el dominio temporal y frecuencial y evaluó distintos modelos de aprendizaje automático.

Por qué eligieron batir un huevo

El grupo de investigación buscó un método para valorar el párkinson en una situación más cercana a la vida cotidiana, como complemento de la evaluación en consulta, que se basa en escalas clínicas y observación especializada. Ese tipo de valoración ofrece solo una fotografía puntual del estado motor y puede verse afectada por variables situacionales.

La tarea elegida, batir un huevo, no fue casual. Se trata de una actividad cotidiana que exige movimientos repetitivos de flexo-extensión y rotación de la muñeca, además de mantener un ritmo relativamente constante y sostener la energía del movimiento durante un periodo de tiempo.

Los investigadores señalan que muchos pacientes identifican en acciones como cocinar, remover, batir o manipular utensilios el momento en que empezaron a notar cambios en sus movimientos. También recuerdan que esta tarea se usa con frecuencia en terapia ocupacional para trabajar la movilidad, la coordinación y la funcionalidad de la mano y la muñeca.

Por esa doble condición, como actividad diaria y como ejercicio terapéutico, la tarea resultó especialmente útil para estudiar síntomas motores de forma natural, reproducible y cercana a la experiencia real de los pacientes.

El equipo subrayó que una tarea cotidiana, bien definida y fácil de reproducir puede generar señales con suficiente información para que los modelos de inteligencia artificial obtengan datos útiles incluso cuando la medición se hace en casa. Al mismo tiempo, insistió en que el objetivo no es sustituir la valoración clínica.

Posibles usos y límites

Los resultados abren la puerta a una herramienta que, en el futuro, podría facilitar el seguimiento longitudinal de síntomas motores, reducir desplazamientos para ciertas evaluaciones y aportar información complementaria sobre la evolución del paciente en su entorno habitual.

También podría conectar la evaluación tecnológica con tareas que las personas con párkinson reconocen como significativas en su vida diaria, lo que favorecería una investigación más comprensible, aceptable y centrada en el paciente.

Aun así, los autores destacaron que la línea de trabajo sigue en desarrollo y que serán necesarios estudios con cohortes más amplias y diversas antes de considerar una aplicación clínica generalizada.

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