Claves
- —La afectación de los terremotos no se limita a lo material: también activa estrés, angustia y desesperación.
- —Nilda Salazar recomienda atención presencial en zonas afectadas y descarta los primeros auxilios psicológicos por Zoom o teléfono.
- —La experta advierte que, si no se atiende el trauma en los primeros seis meses, puede persistir toda la vida.
El choque emocional tras los terremotos

Tras los terremotos que sacudieron al país, la preocupación no se limita a los daños materiales. La psicóloga clínica Nilda Salazar sostiene que la población quedó expuesta a altos niveles de estrés, angustia y desesperación, con efectos emocionales que dependen del nivel de exposición de cada persona.
Según explicó, los sobrevivientes directos atraviesan primero un “choque emocional”, una reacción que puede hacer que hablen de lo ocurrido con aparente normalidad, aunque todavía no hayan procesado lo vivido. En esos casos, afirmó, la prioridad es llevar profesionales entrenados en Primeros Auxilios Psicológicos directamente a las zonas afectadas.
Atención presencial y trauma colectivo
Salazar fue tajante al cuestionar las ayudas psicológicas ofrecidas por vía telefónica o plataformas como Zoom. Dijo que una persona recién rescatada o ingresada en un hospital no está en condiciones de atender una videollamada, porque su preocupación inmediata es sobrevivir y cubrir necesidades básicas como comer, dormir o vestirse.

Para la especialista, los Primeros Auxilios Psicológicos deben darse de forma presencial para estabilizar a la persona, ayudarla a respirar, orientarse en tiempo y espacio y verificar si tiene agua, aislamiento del ruido y otras necesidades básicas. Las líneas telefónicas, aclaró, sirven más bien para atención en crisis de quienes están en sus casas y no logran ubicar a un familiar.
La vida cotidiana alterada y el riesgo de un trauma duradero
La psicóloga advirtió que la sociedad venezolana tendrá que aprender a vivir con el dolor de lo ocurrido, porque la normalidad ya quedó alterada. Mencionó clases suspendidas, cambios de rutina para acudir a centros de acopio, insomnio generalizado y la conversación constante sobre el desastre como señales de un sistema nervioso colectivo hipersensibilizado.

“El cerebro se pone en estado de alerta ante la amenaza latente de otra réplica”, dijo, al señalar que esa tensión impide un descanso profundo. También alertó que, si el trauma no se atiende psicológicamente durante los primeros seis meses, puede quedar registrado en el cuerpo y derivar en trastorno por estrés postraumático, pesadillas prolongadas o pánico crónico ante cualquier temblor.
Ayuda humanitaria y organización en los estados receptores
Salazar pidió canalizar la solidaridad con aportes económicos a instituciones verificadas antes que enviar cargamentos de ropa o comida, porque eso puede colapsar aduanas, transportes y procesos de clasificación. A su juicio, la reconstrucción demandará recursos durante meses y años, no solo en la emergencia inmediata.
La especialista también llamó al Estado venezolano y a los mandatarios regionales a prepararse para la reubicación de damnificados en distintos estados. Dijo que cada entidad debe organizar desde ya sus refugios temporales y estructurar un acompañamiento psicológico presencial y grupal para las familias que les tocará atender.
