Dos fuertes terremotos sacudieron Venezuela este miércoles a las 18:00 horas, con epicentro 18 km al noreste de Valencia, en Carabobo, y alcance en Caracas. Delcy Rodríguez informó de al menos 164 fallecidos y más de 700 heridos, mientras siguen las labores de búsqueda y rescate.

Más allá de los derrumbes y las lesiones inmediatas, un terremoto puede dejar secuelas médicas y psicológicas que aparecen días, semanas e incluso meses después. Un informe publicado en The Lancet ha descrito estos eventos como los desastres naturales más mortíferos del mundo.

«más mortíferos del mundo»

The Lancet

El riesgo de infecciones tras las primeras horas

Las primeras víctimas se producen por derrumbes, aplastamientos o traumatismos graves. Pero después llega una segunda fase crítica: lesiones internas, hemorragias, fracturas complejas, infecciones graves, sepsis o fallos multiorgánicos pueden empeorar si hospitales, carreteras o servicios de emergencia colapsan.

Según la última Encuesta Nacional de Hospitales (ENH), elaborada por la ONG Médicos por la Salud en Venezuela, el desabastecimiento de insumos básicos en las áreas de emergencia alcanzó 36% durante 2024. Además, Human Rights Watch señaló, a partir de estudios de la organización venezolana Convite en 2025, que muchos medicamentos esenciales no estaban disponibles en el 28,4% de las farmacias y dispensarios del país.

En ese contexto, HumVenezuela afirma que 14,2 millones de venezolanos presentan necesidades humanitarias significativas y que más de 20 millones viven en situación de pobreza multidimensional, un escenario que agrava el acceso a medicamentos y atención médica.

Refugios temporales y enfermedades crónicas

Cuando miles de personas pierden sus viviendas, los refugios temporales pueden convertirse en focos de infecciones respiratorias, gastrointestinales y cutáneas. El hacinamiento, la falta de agua potable y las interrupciones en el saneamiento favorecen esos brotes.

Las personas con diabetes, hipertensión, afecciones cardiovasculares o patologías respiratorias también corren el riesgo de quedarse sin medicamentos o controles médicos. Tras el terremoto de Northridge, en California, los infartos crecieron 35% durante la semana posterior al desastre.

El insomnio y el estrés postraumático pueden durar meses

Las secuelas psicológicas suelen ser una de las consecuencias más duraderas. El miedo a nuevas réplicas, la pérdida de seres queridos, la destrucción del hogar y la incertidumbre pueden provocar insomnio, pesadillas recurrentes y estados permanentes de alerta.

A ello se suman cuadros de ansiedad, depresión y trastorno por estrés postraumático. En los estudios analizados por The Lancet, la prevalencia de depresión tras un terremoto puede oscilar entre 6% y 72%, y tras el sismo de Turquía de 1999, 17% de los afectados declaró haber tenido pensamientos suicidas.

Por eso, los especialistas insisten en que la respuesta ante un terremoto no puede limitarse al rescate. También debe incluir atención médica, acceso a medicamentos y apoyo psicológico para evitar que la tragedia siga mucho después del temblor.