Los meses estivales pueden dejar en la piel consecuencias que van mucho más allá del bronceado. Después de jornadas prolongadas de exposición solar y calor, es habitual que el cutis llegue al otoño deshidratado, apagado y con una textura irregular, haciendo más visibles las manchas y los signos de fotoenvejecimiento.

Ante este panorama, la dermatóloga Andrea Combalía, especialista del Hospital Clínic, comparte la estrategia que sigue para restaurar la salud cutánea y prepararse para la nueva estación, apostando por la constancia en el uso de activos específicos.

Claves

  • Limpieza matutina con agua micelar para retirar células muertas.
  • Uso constante de sérum despigmentante con Thiamidol para tratar manchas.
  • Doble limpieza nocturna combinando aceite limpiador y gel exfoliante.
  • Retinol al 0,5 por las noches para favorecer la renovación celular.

Limpieza matutina y sérum despigmentante

Rutina dermatológica para recuperar la piel tras la exposición solar

La jornada comienza con una limpieza fundamental para recibir los tratamientos diurnos. La especialista señala que utiliza agua micelar con un algodón para eliminar los restos de productos nocturnos y las células muertas acumuladas. A esto le suma la aplicación indispensable de un sérum despigmentante diurno, destacando aquellos formulados con Thiamidol por su alta tolerancia y por no ser fotosensibilizantes.

0,5 Concentración de retinol en emulsión utilizada por la especialista todas las noches.

Protección solar y rutina de noche

El cuidado del contorno de ojos es otro de los pilares innegociables, para el cual emplea fórmulas con ácido hialurónico que aportan hidratación. En el último paso del día, la dermatóloga opta por unifica pasos mediante un maquillaje con color y alta protección solar, logrando una defensa eficaz frente a la radiación.

Por la noche, la rutina se centra en una doble limpieza con aceite y un gel con acción exfoliante. Posteriormente, introduce el retinol de forma gradual y complementa los cuidados en clínica con sesiones de luz pulsada intensa para abordar de manera específica las alteraciones pigmentarias persistentes.