Cuando el sistema nervioso permanece en alerta, la forma de comer se altera, favoreciendo alimentos altos en calorías y creando hábitos difíciles de romper. La dieta se vuelve una respuesta automática a la tensión, no a la necesidad real.

¿Es peligro físico o estrés psicológico?

El cuerpo no distingue entre un peligro físico y un estrés psicológico mantenido. Cuando la activación se prolonga durante días o semanas, el organismo prioriza las funciones necesarias para afrontar la amenaza y relega otras, como la digestión.

La clave es prestar atención a cómo comes

Para detectar la desregulación, la dietista‑nutricionista Yuby Guzmán Savinelli plantea una pregunta sencilla: ¿Comes distinto cuando estás tranquila que cuando estás bajo presión? Si la respuesta es sí, el sistema nervioso está en modo supervivencia.

Nada de prohibir alimentos

El objetivo no es prohibir alimentos ni recurrir a dietas estrictas, sino aprender a regular el sistema nervioso para que deje de vivir en un estado permanente de alerta. Reeducar el sistema permite encontrar vías de regulación sostenibles y que no generen conflicto con la salud ni la autoestima.

Comprender el papel del sistema nervioso abre una perspectiva más amplia sobre la alimentación, donde el bienestar psicológico y la relación con la comida se equilibran.