El polvo del Sahara, que ha aumentado entre un 10 % y un 25 % en la última década, está generando concentraciones medias de 5,3 µg/m³ en el sur de Europa y se vincula a mayor mortalidad por infartos y problemas respiratorios.

El trabajo, que aparece este miércoles en la revista Nature, ha combinado datos de más de 100 estaciones de medición de calidad de aire europeas durante los últimos 10 años con técnicas de inteligencia artificial para averiguar cómo ha evolucionado la presencia de polvo del desierto.

El análisis indica que en el sur de Europa la concentración media de polvo del Sahara es de 5,3 µg/m³, más del doble que en el centro y el norte del continente, donde se midió una media de 2,1 µg/m³. En general, la cantidad de polvo africano ha aumentado en aproximadamente 0,5 µg/m³ por metro cúbico en el continente en la última década.

Región Concentración (µg/m³)
Sur 5,3
Centro/Norte 2,1

Los países más expuestos

España, Portugal, Italia, el oeste de Francia y Grecia son los países más expuestos. Las islas Canarias y la península Ibérica son las zonas más afectadas.

Las masas de aire procedentes del Sáhara suelen dirigirse hacia el Atlántico y luego giran de nuevo hacia el norte, en dirección a Europa occidental, explica Xavier Querol.

El cambio climático ha alterado los patrones de circulación atmosférica y ha desecado más zonas del norte de África generando más emisiones de polvo.

El aumento del polvo del desierto se ve facilitado por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero y el calentamiento global asociado.

Impacto en la salud

Los efectos a largo plazo pueden provocar neumoconiosis, asma o bronquitis crónica, entre otros. El aumento inmediato de la mortalidad en jornadas con niveles elevados de polvo del desierto está bien documentado: fallece un número mayor de personas como consecuencia de infartos y problemas respiratorios esos días respecto a otros en los que no hay polvo.

Los autores inciden en la necesidad de establecer sistemas de alerta para concentraciones elevadas en toda Europa, similares a los que se utilizan para los episodios de contaminación urbana, de modo que las personas especialmente sensibles puedan tomar precauciones.