Salud

Podólogos advierten que el uso continuado de esmaltes en verano puede ocultar hongos

El Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía alertó que el uso prolongado de esmaltes en las uñas de los pies durante el verano puede favorecer la…

Podólogos advierten que el uso continuado de esmaltes en verano puede ocultar hongos

El Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía alertó que el uso prolongado de esmaltes en las uñas de los pies durante el verano puede favorecer la aparición de hongos y otras alteraciones ungueales, especialmente cuando se trata de tratamientos permanentes o semipermanentes.

El problema no es solo estético

La entidad explicó que esta práctica, muy habitual en la temporada estival para conservar una apariencia cuidada durante varias semanas, puede hacer que diferentes cambios en la uña pasen inadvertidos hasta etapas más avanzadas.

Durante el verano, los especialistas señalan que aumentan las consultas por hongos, traumatismos, desprendimientos parciales de la uña y cambios de coloración. En muchos casos, estas señales no se detectan a tiempo porque quedan ocultas bajo varias capas de esmalte.

“La principal preocupación no es el esmalte en sí, sino permanecer largos periodos sin observar el estado real de la uña”, indicó la presidenta del Copoan, Rosario Correa, al advertir que cuando la uña permanece cubierta durante semanas o meses resulta más difícil identificar los primeros signos de una alteración y actuar con rapidez.

Revisiones antes y durante el verano

El colegio recomendó aprovechar las semanas previas al verano para que el podólogo valore el estado de las uñas, sobre todo antes de empezar a usar esmaltes permanentes o semipermanentes. El objetivo es detectar a tiempo cualquier anomalía ungueal.

La organización también recordó que los esmaltes vendidos como “ecológicos”, “naturales” o “libres de tóxicos” no eliminan la necesidad de revisar con regularidad las uñas. Aunque algunos de estos productos reducen determinados componentes químicos de los esmaltes convencionales, siguen cubriendo la superficie ungueal e impiden observar cambios de color, textura o grosor.

Correa señaló además que existe la percepción errónea de que este tipo de esmaltes permite un uso continuo sin descanso, cuando la recomendación es la misma que para cualquier otro producto de este tipo.

Señales de alerta y cuidado de la uña

Los podólogos explicaron que las uñas de los pies pueden reflejar distintos problemas de salud podológica. Entre los signos que requieren atención mencionaron la coloración amarillenta, manchas blanquecinas, cambios en el grosor, deformidades y pequeñas zonas oscuras, que podrían estar asociadas a infecciones por hongos, microtraumatismos provocados por el calzado o lesiones que necesitan evaluación profesional.

También advirtieron que detectar estas señales tarde puede complicar el tratamiento y alargar la recuperación. En el caso de las infecciones por hongos, un diagnóstico precoz permite intervenir cuando la afectación todavía es limitada; por el contrario, si el problema avanza, la infección puede extenderse a una mayor superficie de la uña y requerir más tiempo de tratamiento.

Precaución con permanentes y semipermanentes

El colegio andaluz indicó que los esmaltes permanentes y semipermanentes requieren especial atención, porque su duración prolongada reduce la frecuencia con la que se inspecciona la uña. A ello se suma que una retirada inadecuada o el limado excesivo de la superficie ungueal pueden debilitar la lámina y aumentar su fragilidad.

La entidad añadió que en verano los pies están más expuestos a factores que favorecen ciertos problemas, como el calor, la humedad, las piscinas, las duchas compartidas y el uso continuado de calzado cerrado durante los desplazamientos vacacionales. Por esa razón, recomendó evitar encadenar aplicaciones de esmalte de forma indefinida y dejar periodos de descanso en los que la uña permanezca sin cubrir.

Recomendaciones del Colegio de Podólogos

Entre las pautas difundidas por el Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía figuran retirar periódicamente el esmalte para revisar el estado de las uñas, observar posibles cambios de color, grosor o textura, acudir al podólogo ante cualquier alteración persistente y evitar arrancar o manipular uñas dañadas.

La agrupación profesional también aconsejó retirar los esmaltes permanentes y semipermanentes siguiendo las pautas adecuadas, además de mantener una correcta higiene y secado de los pies, especialmente después de acudir a piscinas, playas o instalaciones deportivas.

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