Brasilia, Brasil, 6 de noviembre de 2026. La Organización Panamericana de la Salud presentó un plan para acelerar la eliminación de la malaria en las Américas entre 2026 y 2030, con énfasis en acercar el diagnóstico y el tratamiento a las comunidades donde persiste la transmisión.

La propuesta surge en un escenario de casos estancados en torno a medio millón al año y de barreras persistentes para acceder a la atención oportuna, sobre todo en comunidades indígenas, zonas mineras y territorios de difícil acceso.

La meta regional para 2030

El Plan de Acción para la Eliminación de la Malaria en las Américas 2026–2030 fija como objetivo reducir en 50% la incidencia de malaria para 2030, en comparación con 2024, año en el que se reportaron aproximadamente 537.000 casos.

También plantea reducir en 70% la incidencia de malaria causada por Plasmodium falciparum y avanzar en la eliminación de la enfermedad en países y territorios subnacionales.

Según la OPS, la respuesta regional necesita pasar de un enfoque general a uno más preciso, con mejores herramientas para interrumpir la transmisión y con mayor capacidad para llegar a la población afectada.

Diagnóstico, tratamiento y vigilancia

El plan propone ampliar el uso de pruebas rápidas, reforzar las redes comunitarias de diagnóstico y tratamiento bajo supervisión de equipos de salud, y aprovechar herramientas digitales para facilitar la atención y la respuesta.

También incluye intervenciones reactivas, quimioprevención y nuevas herramientas para lograr la cura radical de la malaria por Plasmodium vivax, además de reducir las recaídas.

La OPS plantea usar la vigilancia como una intervención en sí misma: investigar cada caso detectado y responder con rapidez para evitar nuevos contagios. A la vez, pide optimizar el control de vectores y adaptar las acciones a las condiciones de cada territorio.

Una carga concentrada en pocos territorios

La OPS señaló que en 2025 el 86% de los casos se reportó en Sudamérica, principalmente en la cuenca del Amazonas y en la costa pacífica de Colombia. Brasil, Colombia y Venezuela sumaron juntos 74% de todos los casos de la región.

Además, 22 municipios de seis países reportaron más de 4.000 casos en 2025 y concentraron 43% del total; apenas ocho municipios acumularon 25%.

El organismo también recordó que las muertes por malaria disminuyeron casi 20%, de 169 en 2015 a 115 en 2025, y que desde 2018 cinco países fueron certificados como libres de malaria: Argentina, Paraguay, El Salvador, Belice y Surinam.

En 2025, Surinam se convirtió además en el primer país de la cuenca amazónica en eliminar la enfermedad.

Financiamiento y compromiso político

El plan advierte que, sin recursos sostenidos, será difícil ampliar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento. Por eso exhorta a los países a aumentar o, como mínimo, mantener el financiamiento interno y a buscar mecanismos que permitan sostener las intervenciones a largo plazo.

La presentación coincidió con la Reunión Regional sobre Eliminación de la Malaria en las Américas, celebrada en Brasilia entre el 4 y el 6 de noviembre. En ese encuentro, autoridades sanitarias, responsables de programas nacionales, expertos y socios discutieron retos, soluciones operativas e innovaciones para acelerar la eliminación.

“Las Américas han demostrado que eliminar la malaria es posible”, dijo Sylvain Aldighieri, director del Departamento de Prevención, Control y Eliminación de Enfermedades Transmisibles de la OPS. Roberto Montoya, asesor regional de malaria de la organización, afirmó que el diagnóstico y el tratamiento deben estar donde vive la gente afectada para poder interrumpir la transmisión.