La presencia de trips, insectos diminutos del orden Thysanoptera, puede causar molestias si entran de forma accidental en el ojo, la piel o la ropa. El contacto ocular provoca irritación, enrojecimiento, ardor y la sensación de un cuerpo extraño.

Ante ese cuadro, la respuesta inmediata es clave para reducir el riesgo de lesiones en la córnea.

Qué hacer de inmediato

La primera medida es lavarse bien las manos con abundante agua y jabón antes de tocar la zona de los párpados. Luego, debe hacerse un enjuague suave del ojo afectado con agua limpia en abundancia o con solución salina estéril, para intentar arrastrar el insecto hacia afuera de forma mecánica.

El parpadeo suave también ayuda, porque la propia lagrima puede expulsar el cuerpo extraño. En la recomendación difundida por el ISSSTE, se insiste en que no debe intentarse extraer el insecto con los dedos, pinzas ni objetos punzocortantes, y tampoco frotarse el ojo.

Friccionar los párpados puede empeorar la irritación y causar una abrasión en la córnea, la capa transparente que protege la parte frontal del ojo.

Cuándo buscar atención médica

Si el insecto sigue adherido al tejido ocular o no sale con el lavado y la solución salina, no debe insistirse con maniobras caseras. En ese caso, se debe acudir de inmediato a urgencias o consultar a un cirujano oftalmólogo.

La atención médica oportuna ayuda a prevenir infecciones secundarias y a proteger la integridad del ojo, sobre todo si hubo una lesión previa al intentar retirar el insecto de manera inadecuada.