Superar un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) no garantiza que el organismo recupere su funcionamiento de inmediato. Aunque se obtenga el alta médica, las secuelas físicas de estas patologías pueden prolongarse durante décadas debido al impacto de la desnutrición y las conductas purgativas en el cuerpo.
Daños severos en el corazón y los huesos
El sistema cardiovascular experimenta un estrés severo durante la fase activa de la enfermedad. Para conservar energía ante la falta de nutrientes, el organismo reduce el ritmo cardíaco (bradicardia) y la presión arterial. Aunque estos síntomas suelen mejorar al recuperar peso, un estudio publicado en la revista científica BMJ Medicine revela que, cinco años después del diagnóstico, el riesgo de sufrir insuficiencia cardíaca es 1,8 veces mayor que en la población general. Además, las conductas purgativas elevan el peligro de arritmias graves debido a la pérdida de potasio.
Por otro lado, el sistema óseo sufre un impacto devastador, especialmente si la patología ocurre durante la adolescencia. La desnutrición y la caída en la producción de hormonas sexuales aceleran la descalcificación, lo que debilita la estructura ósea de forma crónica.
Riesgo renal y alteraciones metabólicas prolongadas
La deshidratación crónica y el abuso de sustancias como diuréticos o laxantes comprometen gravemente la función de los riñones. Durante el primer año tras el diagnóstico, las probabilidades de desarrollar insuficiencia renal se multiplican por seis. Incluso un lustro después, el riesgo se mantiene 2,2 veces por encima de la media.
La doctora Teia Plana, especialista del Servicio de Psiquiatría Infantil y Juvenil del Hospital Clínic Barcelona, detalla que estas secuelas físicas abarcan también el sistema endocrino y metabólico. El riesgo de patologías hepáticas se dispara durante el primer año, mientras que la predisposición a desarrollar diabetes puede persistir hasta diez años después del diagnóstico.
| Complicación física | Incremento del riesgo (vs. población general) |
|---|---|
| Fracturas óseas | Hasta 7 veces superior |
| Osteoporosis (a los 5 años) | 6,1 veces superior |
| Insuficiencia renal (primer año) | 6 veces superior |
| Insuficiencia cardíaca (a los 5 años) | 1,8 veces superior |
Finalmente, el aparato digestivo experimenta atrofia estomacal, estreñimiento crónico y reflujo ácido debido a los vómitos constantes, lo que a su vez erosiona el esmalte dental. Ante este panorama, los expertos del centro médico español insisten en que la recuperación total exige un acompañamiento multidisciplinar y un monitoreo prolongado en el tiempo.
