La opacidad en el manejo de las finanzas públicas y la incapacidad para generar confianza representan los mayores obstáculos para la estabilización de Venezuela. Así lo expuso el economista Omar Zambrano, director de ANOVA Policy Research, durante el foro «Venezuela y el reto fiscal» celebrado este 19 de agosto, donde analizó las profundas distorsiones que enfrenta la economía nacional.
Al momento de esta publicación, el dólar paralelo se cotizaba en 945,12 Bs y la tasa oficial del BCV en 777,42 Bs, según Precio Dólar Paralelo.
El impacto del déficit y la devaluación del bolívar
Zambrano señaló que el país atraviesa severas dificultades para captar ingresos, mientras el gasto público se mantiene muy por encima de los recursos disponibles. Esta brecha fiscal obliga a incrementar la emisión de bolívares, lo que presiona el mercado cambiario y acelera la depreciación de la moneda nacional.
Ante la incertidumbre, la ciudadanía busca deshacerse rápidamente de la moneda local, lo que agrava la fuga de capitales y resta efectividad a las políticas macroeconómicas. La ausencia de datos oficiales sobre el presupuesto nacional y el volumen real de ventas del país impide proyectar un escenario de previsibilidad.
La reestructuración de la deuda como ruta de salvación
Para el especialista, el manejo de las obligaciones financieras internacionales marcará el rumbo del país. Zambrano enfatizó que Venezuela debe definir con soberanía qué compromisos puede honrar y cuáles no deben ser reconocidos, integrando este proceso en un plan nacional de recuperación económica que no dependa exclusivamente de decisiones externas.
Asimismo, cuestionó que las expectativas de inversión extranjera generadas a principios de año no se hayan traducido en un flujo real de capitales, afectando incluso al sector petrolero.
El costo social de postergar las reformas
El análisis también abordó el impacto de los sismos registrados el pasado 24 de junio. Zambrano explicó que este evento natural golpeó a una estructura productiva ya debilitada, evidenciando además la falta de capacidad técnica e institucional del Estado para canalizar recursos y atender de forma eficiente a las poblaciones afectadas.
Finalmente, el economista advirtió sobre las consecuencias de no corregir el rumbo actual. De fracasar el intento por estabilizar la economía, el país podría condenar a la generación actual y a las dos siguientes a vivir en condiciones de extrema precariedad, haciendo de la recuperación un objetivo cada vez más lejano.
