La OPS y el BID advierten que el envejecimiento acelerará la demanda de atención prolongada en las Américas, pero el financiamiento público sigue siendo insuficiente.
Washington, D.C., 28 de octubre de 2026. La necesidad de cuidados de largo plazo crece en las Américas, mientras los servicios fragmentados y el escaso financiamiento público dejan a las familias con buena parte de la carga, según un informe conjunto de la Organización Panamericana de la Salud y el Banco Interamericano de Desarrollo.
El documento fue divulgado en vísperas del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, que se conmemora el 29 de octubre, y plantea que los países deben reforzar sistemas capaces de sostener la autonomía, la capacidad funcional y la calidad de vida de las personas mayores.
Más países los incluyen, pero pocos tienen sistema público
De acuerdo con la revisión de mitad de período del Decenio de las Naciones Unidas del Envejecimiento Saludable de 2025, 88% de los países consultados dijo haber incorporado el cuidado de largo plazo en leyes, políticas o planes nacionales, frente a 61% en 2020.
Aun así, solo 15 de los 35 Estados miembros de la OPS reportaron tener un sistema formal, financiado con fondos públicos. Además, apenas siete de 27 países que respondieron a otra pregunta dijeron reconocer por ley a los cuidadores informales y garantizarles apoyo.
La publicación, titulada Gobernanza y financiamiento de los cuidados de largo plazo, señala como principales obstáculos la fragmentación de los servicios y la falta de recursos suficientes. En muchos casos, los servicios de salud y de protección social funcionan por separado, sin evaluaciones coordinadas ni planes de atención comunes.
La consecuencia, según el informe, es que una misma persona puede recibir asistencia de varios prestadores sin continuidad ni seguimiento adecuados. Para corregirlo, propone integrar salud y protección social, definir responsabilidades claras, establecer estándares de calidad y asegurar financiamiento sostenible.
Las familias absorben la mayor carga económica
Cuando el sistema no cubre esas necesidades, las familias terminan aportando trabajo no remunerado o pagando directamente por la atención. El informe estima que el valor económico del cuidado informal de largo plazo puede representar entre 0,8% y 4,9% del producto interno bruto anual.
Por eso, la OPS considera que ampliar la oferta formal y respaldar a los cuidadores familiares es parte central de sistemas más sostenibles. Mary Lou Valdez, subdirectora de la OPS, dijo que invertir en estos cuidados “no es simplemente un gasto”, sino una apuesta por sociedades más sanas y resilientes.
Uruguay, como ejemplo de coordinación
El reporte cita a Uruguay como un caso de coordinación institucional. Su Sistema Nacional Integrado de Cuidados, creado en 2015, articula ministerios, gobiernos locales y sociedad civil bajo una misma estructura de gobernanza para coordinar políticas, servicios y financiamiento.
Ese esquema usa evaluaciones estandarizadas para definir necesidades y elegibilidad, vincula el financiamiento público y los copagos al nivel de ingresos, y exige estándares de calidad, formación y certificación para los trabajadores del cuidado.
La OPS también recordó que su Política Regional sobre Cuidados de Largo Plazo 2025-2034 busca mejorar la coordinación, el financiamiento y la calidad de la atención, con énfasis en la atención primaria y los servicios comunitarios.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.