Gary Rivera sostuvo que no hay base científica para atribuir secuelas neurológicas o psicológicas a menores por ver estas piezas de la cultura Moche.
El psicólogo Gary Rivera rechazó que la exhibición de réplicas de huacos eróticos en espacios públicos del distrito de Moche provoque daño neurológico o psicológico en menores, luego de que el debate volviera a la agenda por las críticas de la senadora Milagros Jáuregui en el Senado de Perú.
Rivera cuestiona la lectura de los estudios
Rivera, especialista en sexualidad y miembro de la Asociación Peruana de Sexología, Salud y Educación Sexual, afirmó en el programa Conexión de RPP que no existe fundamento científico para sostener que observar estas esculturas genere trastornos cognitivos en niños.
“No hay ningún estudio a nivel neurológico, neurocientífico, psicológico al respecto, de que una exposición a una escultura pueda generar un trastorno o una alteración cognitiva en los niños”, dijo.
También señaló que quienes advierten sobre supuestas secuelas están haciendo una lectura errónea de investigaciones sobre neurodesarrollo y que están extrapolando resultados pensados para otros contextos.
“Hay muchos discursos políticos o de pánico moral que suelen extrapolar incorrectamente estudios reales sobre el neurodesarrollo”, sostuvo. Luego agregó que algunos trabajos han sido “malinterpretando algunos estudios que están relacionados a otras situaciones”.
Qué sí puede afectar el neurodesarrollo
Rivera precisó que el daño cerebral en la infancia sí puede ocurrir, pero por factores muy distintos a una manifestación arqueológica. Mencionó la exposición temprana a pornografía explícita, la hipersexualización mediática, el estrés tóxico, el maltrato físico y el abuso sexual infantil.
Según explicó, esos elementos sí pueden afectar el sistema neurológico del niño, mientras que la observación de restos arqueológicos, monumentos públicos o manifestaciones culturales no tendría ese efecto.
Sobre la percepción infantil, señaló que entre los dos y seis años predomina una curiosidad natural por la anatomía humana, sin la carga de lectura sexual adulta.
La respuesta en casa, según el especialista
Rivera recomendó que las dudas de los niños se respondan con serenidad y con explicaciones acordes a su edad. Dijo que esos momentos pueden aprovecharse de forma pedagógica, en vez de transmitir prejuicios.
“Es hablar justamente con nuestros hijos a medida que van creciendo y a medida que van creciendo van a ir surgiendo sus preguntas, sus curiosidades, pero acorde a su edad. Y le voy a resolver esas dudas y le voy a brindar respuestas acorde a esa edad”, afirmó.
El debate se reactivó tras las declaraciones de Jáuregui en una comisión del Senado, donde planteó restringir la exhibición de estas piezas al sostener que afectan el desarrollo de los niños. Ella dijo que la exposición pública de los huacos altera a menores de entre uno y cinco años y puede despertar una sexualidad no sana.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.