La actividad física es clave para una mejor recuperación después de un accidente cerebrovascular, según un estudio reciente. Los investigadores de Suecia estudiaron la importancia de la actividad física en los primeros seis meses después de un accidente cerebrovascular y encontraron que aumentar los niveles de actividad mejoraba las posibilidades de una mejor recuperación funcional. Los accidentes cerebrovasculares afectan a cientos de miles de personas cada año, desde causar daño leve hasta la muerte. Las personas afectadas pueden experimentar dificultades para hablar, pérdida de capacidad en un lado del cuerpo o déficits de habilidades motoras. El estudio se centró en el período de seis meses después de un accidente cerebrovascular y utilizó los datos del estudio EFFECTS para analizar las actividades físicas posteriores al accidente. Los participantes que aumentaron sus niveles de actividad ligera tuvieron mejores posibilidades de recuperación funcional en comparación con aquellos que disminuyeron la cantidad de actividad que realizan. El estudio destaca la importancia de fomentar la actividad física temprano después de un accidente cerebrovascular y dirigirse a las personas que muestran una disminución en su actividad física en el primer mes después del accidente. La actividad física también ayuda a «reconectar» el cerebro para recuperar la capacidad motriz y mejorar la calidad de vida.