Un golpe de calor no es más que la presencia de altas temperaturas en el cuerpo. Por lo general, se presenta después de estar expuestos por largas horas bajo el sol o en un lugar con excesiva sensación de calor.
También, puede generarse por: realizar actividades físicas bajo un intenso sol o elevadas temperaturas, por usar demasiada ropa, lo que impide el enfriamiento del cuerpo a través del sudor, y por deshidratación al no beber suficiente agua, en especial después de transpirar.
Los síntomas son: temperatura corporal de 40 grados centígrados, desorientación, problemas para hablar, náuseas, piel caliente, seca y enrojecida, respiración acelerada, pulso cardíaco acelerado, presíncope y dolor de cabeza.
Enrique Ciria, doctor del Hospital Vithas Nuestra Señora de América, explicó en un artículo publicado en la web del hospital que ante un golpe de calor lo primero que debe hacerse es llevar a la persona afectada hacia la sombra y refrescar su piel.
