Una nueva tendencia entre hombres que buscan mejorar la calidad de su semen está ganando espacio en internet bajo el nombre de “sperm-maxxing”. La…
Una nueva tendencia entre hombres que buscan mejorar la calidad de su semen está ganando espacio en internet bajo el nombre de “sperm-maxxing”. La práctica mezcla cambios de hábitos que sí tienen respaldo con recomendaciones dudosas, como poner hielo en los testículos, usar boxers de algodón orgánico o evitar el porno para intentar aumentar la fertilidad.
Una moda con aire de optimización
El llamado sperm-maxxing se suma a otras obsesiones virales terminadas en “maxxing”, centradas en exprimir al máximo distintos aspectos de la vida o del cuerpo. En este caso, el objetivo es aumentar la calidad del esperma para tratar de vencer problemas de infertilidad. El movimiento, descrito en GQ, ha tomado impulso de la mano de creadores del mundo gymbro y de figuras asociadas con la longevidad, como Bryan Johnson, quien incluso presumió en X de haber eliminado el 85% de los microplásticos de su esperma.
Entre quienes siguen esta tendencia hay hombres que ya registran el sueño, el ejercicio y otros indicadores de salud, y que ahora suman la calidad del semen como una métrica más. Del otro lado están quienes atraviesan dificultades para concebir y buscan respuestas en los consejos de estos gurús.
Hábitos útiles y recomendaciones sin base
Algunas de las sugerencias asociadas al sperm-maxxing sí coinciden con prácticas saludables: llevar una dieta mediterránea, dejar el tabaco y el alcohol, hacer entrenamiento de fuerza y dormir mejor. Pero junto a eso aparecen otras indicaciones sin respaldo científico e incluso contraproducentes, como aumentar el consumo de carne roja, gastar dinero en suplementos de zinc, ácido fólico o coenzima Q10, o seguir consejos difundidos en espacios como The Guardian.
También circula la recomendación de usar únicamente ropa interior de algodón orgánico o evitar la masturbación y el porno para no eyacular. Esa idea se apoya en un estudio que ya fue refutado; en sentido contrario, la sugerencia para mejorar la calidad del semen apunta a eyacular con más frecuencia.
El mito del frío
Una de las prácticas más llamativas es la de colocar hielo o sumergir los testículos en agua helada. La lógica detrás de esa idea parte de que los testículos deben mantenerse a menor temperatura que el resto del cuerpo. Ramy Abou Ghayda, urólogo del banco de semen Legacy, recuerda que “se encuentran fuera del cuerpo por una razón concreta”. Existe evidencia de que el calor excesivo en los testículos puede afectar la producción de esperma, como recoge un estudio disponible en PubMed, pero eso no significa que aplicar frío intenso mejore el resultado.
La falta de evidencia no ha impedido que algunas marcas aprovechen esta creencia para vender productos que prometen “potenciar tu fertilidad”. Una de ellas es Snowballs, que ofrece dos calzoncillos “refrigerados” por 56 dólares. Otra es Underdog, que comercializa dos packs de hielo con forma ergonómica para colocar en la entrepierna por 40 dólares.
Un problema real detrás de la tendencia
Más allá de las exageraciones, el sperm-maxxing pone sobre la mesa un asunto con base real: la fertilidad masculina está cayendo. Un meta-análisis publicado en 2023 encontró que, entre 1973 y 2018, la concentración de espermatozoides disminuyó 51,6% y el recuento total cayó 62,3%. Entre las causas señaladas figuran la exposición a contaminantes y disruptores endocrinos, además de hábitos como el tabaco, el alcohol, una alimentación poco saludable, el sedentarismo, el estrés y la falta de sueño.
Los problemas de fertilidad en hombres representan entre 30% y 50% de los casos de infertilidad. Aun así, solo se realizan pruebas a los hombres en uno de cada cuatro casos, mientras el diagnóstico se concentra casi por completo en la mujer. La falta de evaluación también lleva a muchas parejas a iniciar tratamientos de FIV que podrían no ser necesarios.
La infertilidad masculina ha sido tan subestimada que 80% de los médicos de familia en Reino Unido no ha recibido formación sobre el tema. En ese vacío de información, muchos hombres están recurriendo a suplementos, métricas de optimización y prácticas extremas que no siempre tienen sustento científico.