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Klotho, la proteína que podría retrasar el envejecimiento y ya atrae a la biotecnología

Una proteína llamada klotho se ha convertido en una de las principales apuestas de la investigación sobre longevidad. Su estudio comenzó con un hallazgo…

Klotho, la proteína que podría retrasar el envejecimiento y ya atrae a la biotecnología

Una proteína llamada klotho se ha convertido en una de las principales apuestas de la investigación sobre longevidad. Su estudio comenzó con un hallazgo accidental en ratones y hoy concentra ensayos clínicos, capital privado y programas terapéuticos dirigidos al envejecimiento y a enfermedades neurodegenerativas.

Un hallazgo accidental en ratones

En 1997, el médico e investigador japonés Makoto Kuro-o trabajaba en un laboratorio con el objetivo de crear ratones con hipertensión, cuando una manipulación genética alteró un gen desconocido. Los animales resultantes envejecieron de forma acelerada y, en apenas dos meses, presentaron arteriosclerosis, osteoporosis, deterioro cognitivo y piel arrugada. Frente a la esperanza de vida habitual de un ratón, cercana a los tres años, aquellos ejemplares mostraron un deterioro mucho más rápido.

Tras años de investigación, Kuro-o identificó el gen implicado y publicó el descubrimiento en Nature. Lo bautizó klotho en referencia a Cloto, la diosa griega que hila el hilo de la vida. Desde entonces, esa proteína quedó asociada a uno de los supresores del envejecimiento más potentes descritos hasta ahora.

Cómo actúa en el organismo

La proteína klotho existe en dos versiones. Una permanece unida a la membrana de células del riñón y del cerebro. La otra se desprende, pasa al torrente sanguíneo y circula por el organismo como una señal de salud sistémica. Sus niveles disminuyen con la edad tanto en humanos como en los primates estudiados, un descenso que tiene consecuencias directas sobre el proceso de envejecimiento.

En el riñón, klotho regula el manejo del fósforo. Cuando falta, ese mineral se acumula y acelera el deterioro celular. En el resto del cuerpo, la proteína ayuda a reducir el estrés oxidativo, frena la inflamación crónica, activa FOXO3A e inhibe la senescencia celular, un estado en el que las células envejecidas dejan de funcionar bien pero no mueren y terminan perjudicando al tejido cercano.

Resultados prometedores en animales

Uno de los trabajos más relevantes hasta ahora fue publicado en 2025 por un equipo internacional del Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona, dirigido por Miguel Chillón. Los investigadores aplicaron terapia génica a ratones para que sus propias células produjeran más klotho y observaron que, a los 24 meses —una edad equivalente a unos 70 años humanos—, los animales tratados vivieron entre un 15% y un 20% más, con mejor masa muscular, mayor densidad ósea, menos fibrosis y mejor función cognitiva.

En el hipocampo, la zona cerebral relacionada con la memoria, el tratamiento favoreció la generación de nuevas neuronas. Para la biología del envejecimiento, un aumento de esa magnitud en la supervivencia de ratones representa un resultado extraordinario. La investigación de la UAB sobre esta proteína puede consultarse en este estudio de la UAB y en el trabajo publicado en Molecular Therapy.

El reto de llevarlo a personas

En los ratones, la terapia se administró mediante vectores virales inyectados en vena y también directamente en el cerebro. Esa vía plantea riesgos importantes en seres humanos. La otra alternativa es suministrar la proteína como si fuera un fármaco, pero todavía no existe un sistema que mantenga su estabilidad y la transporte con eficacia hasta sus órganos diana: riñón, cerebro, músculos y huesos.

Aun así, la industria biotecnológica vinculada a la longevidad ha empezado a moverse. La empresa emergente estadounidense Minicircle inició en octubre de 2025 un ensayo clínico en fase 1 con 24 participantes para probar una terapia génica de klotho basada en plásmidos, fragmentos de ADN que no se integran en el cromosoma y cuyos efectos duran aproximadamente un año. En esa compañía han invertido Sam Altman y Peter Thiel, según la información disponible sobre el proyecto.

Más allá del envejecimiento en personas sanas, otras empresas también exploran aplicaciones clínicas. Klotho Neurosciences trabaja en programas contra el alzhéimer, la esclerosis lateral amiotrófica y las enfermedades cardiovasculares, con ensayos en fases I y II previstos entre 2027 y 2028. Por su parte, BioViva ha reportado mejoras en pruebas cognitivas en pacientes con demencia tratados con una terapia génica combinada de klotho y telomerasa. Además, Avaí Bio trabaja con células modificadas encapsuladas que sobreexpresan la proteína y prevé presentar sus primeros resultados en la Segunda Conferencia Anual sobre Klotho, prevista para septiembre de 2026.

Promesa científica, pero todavía con incógnitas

Los datos más sólidos sobre extensión de la vida proceden, por ahora, de ratones. En biología del envejecimiento, muchos hallazgos llamativos en animales no han logrado trasladarse al ser humano con el mismo éxito. Además, siguen abiertas preguntas importantes: qué efectos tendría la sobreexpresión de klotho a largo plazo, si el momento de administración cambia los resultados en personas y roedores, o qué ocurre con el metabolismo del fósforo y la vitamina D tras años de tratamiento.

Pese a esas incógnitas, el panorama ha cambiado: ya existen ensayos clínicos, hay capital privado entrando a gran escala y se celebra una conferencia anual dedicada por completo a esta proteína. Klotho se ha consolidado, por ahora, como una de las herramientas más prometedoras para estudiar cómo envejecer mejor.

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