El avance del sargazo en el Caribe ha encendido nuevas alertas en Venezuela, con especial preocupación en el Golfo de Paria, la península de Paria y zonas del estado Falcón, donde este fenómeno ya compromete la pesca, la biodiversidad y la salud de las comunidades costeras. Ambientalistas advierten que el inicio de la temporada de huracanes, el cambio en las corrientes y la intensificación de los vientos podrían empujar estas masas de algas hacia el sur, con picos más severos entre junio, julio y agosto.

Una amenaza que se extiende por la costa venezolana

En el Caribe, las llamadas mareas marrones vuelven a generar preocupación. Venezuela figura actualmente en un nivel de riesgo medio, con la advertencia de que hasta 75% de la línea costera del Golfo de Paria podría quedar cubierta por parches de sargazo. Aunque en mar abierto esta alga funciona como refugio y fuente de nutrientes para distintas especies, su arribo masivo a la orilla termina afectando ecosistemas y economías locales que dependen del turismo y la pesca.

Cuando el sargazo se acumula en exceso sobre la costa, bloquea la entrada de luz solar y favorece la formación de zonas hipóxicas, es decir, espacios con poco o nada de oxígeno. Esa condición provoca la asfixia de peces, corales y otros organismos marinos, entre ellos moluscos, cangrejos y erizos. También puede dificultar que las tortugas marinas excaven nidos o que sus crías logren salir de los huevos.

Al descomponerse, además, libera sustancias como sulfuro de hidrógeno y amoníaco, responsables de malos olores y de episodios de contaminación atmosférica en las comunidades afectadas.

Inspecciones en el oriente del país

Sargazo amenaza pesca y biodiversidad en costas de Sucre y Falcón

La situación en el oriente venezolano se agravó tras una inspección de campo realizada por el Instituto Oceanográfico de Venezuela y la Universidad de Oriente, a solicitud del Centro Nacional de Investigación de Pesca y Acuicultura (Cenipa). En la evaluación se determinó que el sargazo no solo está llegando a las playas, sino que algunos fragmentos aparecen parcialmente impregnados de crudo, una consecuencia atribuida al derrame petrolero ocurrido en Trinidad y Tobago.

El informe técnico elaborado por Jorge Barrios Montilla, profesor e investigador en ficología marina, detalla que desde el pasado 18 de mayo la costa este de Trinidad se mantiene en riesgo máximo de inundación de sargazo, con 100%, mientras que el Golfo de Paria y la costa norte de la península de Paria se encuentran en riesgo medio. Esa condición implica que entre la mitad y tres cuartas partes de la costa podrían verse cubiertas por parches flotantes.

El mismo documento señala que este fenómeno se registra formalmente en el Golfo de Paria desde 2022, pero alcanzó sus máximos históricos durante 2025. La preocupación de los científicos se centra en que esta región del oriente venezolano tiene una importancia biológica particular, tanto por su valor como zona pesquera como por ser un área de desove para varias especies de tortugas marinas.

El pasado 20 de mayo, Güiria, en el estado Sucre, reportó un arribo significativo de sargazo pelágico, lo que llevó a las autoridades regionales a convocar una evaluación técnica de emergencia.

Riesgo variable en el resto del litoral

El monitoreo satelital más reciente de la NOAA, fechado el 17 de junio y basado en el Índice de Algas Flotantes de la Universidad del Sur de Florida, muestra un comportamiento desigual en el litoral venezolano. La costa central, incluida La Guaira, permanece en riesgo bajo, mientras que la costa oriental del estado Falcón aparece bajo alerta moderada, con puntos de riesgo medio. El Golfo de Paria continúa como la zona más vulnerable.

En paralelo, la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales ha registrado en monitoreos satelitales previos que Venezuela históricamente recibía menores volúmenes de sargazo que las islas del norte del Caribe, debido a su posición geográfica y a la orientación de las corrientes. Sin embargo, los patrones climáticos han cambiado y en los últimos años se han documentado arribazones importantes en Los Testigos, Isla de Aves, Margarita y el norte de Falcón, en la península de Paraguaná.

Sargazo amenaza pesca y biodiversidad en costas de Sucre y Falcón

Organizaciones ambientales advierten que el volumen de sargazo en el Atlántico ha alcanzado proporciones inéditas, con temporadas recientes que superaron las 28 millones de toneladas entre la entrada de ese océano y el Golfo de México. Con el inicio de la temporada de huracanes, los vientos y el cambio en las corrientes podrían seguir arrastrando estas masas hacia el sur de la región.

Impactos en la salud y en la pesca

Más allá del deterioro ambiental, el sargazo también representa un riesgo para la salud. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos ha documentado que esta alga puede absorber contaminantes presentes en el océano, incluidos metales pesados como arsénico, cadmio y plomo. Cuando se descompone en la costa, esos compuestos pueden acumularse en peces, mariscos y moluscos, con posibles efectos perjudiciales para quienes consumen estos alimentos con frecuencia.

El informe citado por la EPA menciona el caso de Martinica, donde se hallaron niveles de arsénico superiores a los recomendados por el Instituto Nacional de Medioambiente y Riesgos Industriales para el consumo humano en moluscos provenientes de zonas afectadas por arribazones masivas.

También se ha advertido que el contacto prolongado con los gases liberados por el sargazo puede causar dolores de cabeza, mareos, náuseas e irritación en ojos, nariz, garganta y pulmones, con episodios que en algunos contextos llegan a elevar las hospitalizaciones.

En comunidades costeras de Sucre, el problema ya tiene efectos visibles. El informe técnico de Barrios Montilla recoge que en Playa Pescadores y Playa Guayabita, en Güiria, la mayor parte del sargazo pelágico ya había sido arrojada a la orilla durante los días 20 y 21 de mayo. Allí también se observaron peces muertos entre el alga arribada, mientras pescadores locales relataron que los ejemplares que conservaban movilidad eran recogidos a tempranas horas del día para su consumo.

Con el avance de la temporada de huracanes y la persistencia de condiciones favorables para el desplazamiento de estas masas, las costas venezolanas seguirán bajo vigilancia por un fenómeno que ya afecta la biodiversidad, la actividad pesquera y la vida cotidiana de varias poblaciones del litoral.