La fiebre del running parece haberse extendido por todo el mundo. Cada día, millones de corredores profesionales o aficionados se enfundan en su ropa deportiva y salen a hacer su actividad diaria, lo que tiene evidentes beneficios para su s
La fiebre del running parece haberse extendido por todo el mundo. Cada día, millones de corredores profesionales o aficionados se enfundan en su ropa deportiva y salen a hacer su actividad diaria, lo que tiene evidentes beneficios para su salud.
Como señala la revista Runner, una de las referentes en esta disciplina, correr de forma suave tonifica los músculos, fortalece los huesos y refuerza los cartílagos, por lo que la espalda, el abdomen o los brazos, aunque en menor medida, salen beneficiados. La actividad constante ayuda además a estilizar las piernas y el cuerpo.
Menos evidente, aunque también importante, es el refuerzo de la actividad defensiva del organismo. Las defensas se estimulan y se logran prevenir resfriados y otras enfermedades leves. De hecho, corriendo se aumenta de forma notable la capacidad pulmonar, y se mejora la resistencia a la par que se puede aumentar el volumen cardiaco. También se aumenta la elasticidad de las arterias, lo que disminuye su presión.
El running tiene también un impacto positivo en el plano psíquico. Unos cuantos kilómetros rodando aumentan la sensación de bienestar, contribuyendo al relax y a la paz interior. Ayuda a despejar la mente y a combatir enfermedades como la depresión o la ansiedad que pueden experimentar las personas que llevan una vida más sedentaria.
Eso sí, lanzarse a patear el asfalto a una velocidad moderada requiere de preparación, física y técnica.
1. Vestir bien y no trendy
Entendemos que quienes son coquetos lo son hasta para hacer deporte, pero lo importante es llevarlo todo y no que los accesorios estén dentro de la tendencia. Es más, en las primeras semanas no se recomienda gastar mucho, porque no se sabe si va a haber continuidad.
El básico número 1 son unas buenas zapatillas. En una tienda especializada podrán asesorar sobre la mejor opción según el tipo de pisada, el ritmo, el peso, los usos o posibles desequilibrios musculares, considerando también el presupuesto y, sí, el diseño. Para empezar bastará con unas que sean cumplidoras, pero con la calidad suficiente para aportar protección y comodidad, ayudando a prevenir lesiones.
En cuanto a calcetines, los hay especialmente diseñados para correr, sin costuras y con buena absorción a la humedad. Llevar pantalones cortos o mallas dependerá de la estación del año, puesto que unas demandan prendas más ligeras que otras.
De hecho, las condiciones meteorológicas son elemento indispensable a considerar. Por ejemplo, el cortavientos es una prenda indispensable para runners, pero también para otras personas que practican deportes en exteriores y en pleno invierno. En la web es posible comprar chaquetas cortavientos para mujer, hombre y niños.
La camiseta debería ser lo suficientemente transpirable, y ni estar muy ajustada ni demasiado holgada. Según el tiempo y las necesidades de cada cual, también pueden ser básicos un gorro, un pulsómetro, el GPS o música.
2. El calentamiento es esencial
El buen calentamiento para prevenir lesiones es tan importante como después de realizar la actividad para evitar enfriamientos.
De nuevo, Runners cita a estudios científicos para recordar que no basta con comenzar trotando, que antes incluso de este paso habría que recurrir a estiramientos dinámicos, ejercicios sencillos de movilidad y a trabajar la agilidad.
Así pues, los círculos con los tobillos, las flexiones y extensiones de rodillas, los círculos con las caderas y los hombros o el movimiento del cuello de abajo a arriba son algunos de los ejercicios esenciales.
3. La alimentación, otra clave
Un corredor principiante tendrá suficiente con una alimentación sana y equilibrada para empezar, en la que quede garantizada la ingesta de todos los nutrientes básicos que el organismo necesita.
Específicamente, antes de salir a correr se recomiendan alimentos como los frutos secos, la fruta o el pan integral, además de lácteos como los batidos. Para después de la sesión, optar por de nuevo por algo de carne o pescado, la leche, frutas como el plátano y carbohidratos como patata, es bueno para recargar pilas. Un sándwich con pechuga de pavo, por ejemplo, es muy recomendable para recuperarse.
Capítulo aparte merece la hidratación. El cuerpo segrega sudor para poder refrigerarse, debido al aumento de la temperatura corporal que se experimenta al correr. Así pues, es importante beber agua antes y después del ejercicio, e incluso llevarse una botella si se prevé que la sesión sea prolongada.
4. ¿Empezando? Encuentra tu rutina ideal
El corredor principiante deberá comenzar por un entrenamiento de varias semanas, unas seis, para ir ganando resistencia. La primera habrá de alternar el caminar y el correr, dedicando más a la primera acción. Con tres días de actividad semanal bastará para empezar.
En general, la secuencia a reproducir consiste en el calentamiento, caminar o trotar durante los primeros 5 a 10 minutos, correr y, en los minutos finales, recurrir de nuevo al trote suave o a caminar para reducir la tensión muscular.