Algunos especialistas aseguran que, en lugar de decir «Te quiero con todo mi corazón», vale más un «Te quiero con todo mi hígado». Aunque suene extraño, «este órgano comanda todos los procesos bioquímicos del cuerpo y si falla, todo el sistema entra en problemas», así lo explicó a PANORAMA la doctora Sofía Abdul Khalek, experta en medicina interna.
Y es que el hígado interviene en la función digestiva, segrega la bilis, almacena sustancias nutrientes, elimina toxinas, sintetiza enzimas, proteínas y glucosa. Además, lucha contra las infecciones.
Los síntomas de deterioro del hígado suelen pasar inadvertidos; por eso, la Universidad de Chicago revela las señales que demuestran que este importante órgano puede estar fallando:
Colestasis
Es la disminución o interrupción del flujo biliar que puede darse dentro o fuera del hígado y que genera orina oscura, sangrado y heces claras.
Ictericia
Es una coloración amarilla en la piel y de la parte «blanca» del ojo debido a los niveles anormales de bilirrubina.
Insuficiencia del hígado
Se refiere al deterioro severo o grave de la función hepática en que una porción mayoritaria del hígado se encuentra dañada.
Hipertensión portal
Es el aumento anormal de la presión sanguínea de la vena porta, encargada de suministrar al hígado la sangre que proviene del intestino.
Várices esofágicas
Los vasos sanguíneos que se localizan en el segmento inferior del esófago se hinchan y tienden a sangrar como consecuencia de la hipertensión portal.
Ascitis
Es la acumulación de fluido en el abdomen que, a su vez, es causada por la fuga de fluidos desde la superficie hepática hasta la superficie intestinal.
Encefalopatía del hígado
Es el deterioro de la función cerebral como consecuencia de la acumulación de sustancias tóxicas en la sangre que normalmente eliminaría el hígado.
Según datos de FundHepa, en los adultos el hígado pesa aproximadamente 500 gramos, lo que constituye 2% del peso corporal. El órgano contiene 10% de la cantidad total de sangre del cuerpo.