¿Tienes que presentarle un proyecto a tu jefe ? , ¿vas a hacer una exposición frente a toda tu clase?, ¿te pidieron ser oradora en un evento? Todas estas situaciones pueden ponerte los nervios de punta si no dominas el arte de la conversación. Hablar en público (sean menos de 5 personas o un auditorio lleno de gente) es un temor bastante común; el miedo al ridículo puede llegar a paralizarnos aunque tengamos muy claras nuestras ideas y dominemos el tema del que necesitamos hablar.
Afortunadamente, es posible controlar la sensación de angustia previa a una exposición en público. Aquí presentamos algunos consejos que seguro te servirán:
1.- Habla más lento Cuando estamos nerviosos tendemos a acelerar la velocidad de nuestras palabras con la esperanza (inconsciente) de que el momento acabe rápido; sin embargo, esto sólo logrará confundirnos y hacernos más proclives al error. Además, cuando alguien habla muy rápido, la voz comienza a temblarle y resulta muy claro para la audiencia que se está muriendo de angustia. Habla despacio, busca que la gente comprenda lo que estás diciendo, reseñó el portal Terra.
2.- No te desvíes del tema Mantén la claridad sobre lo que estás hablando en todo momento. Si preparaste una exposición, pide a los presentes que guarden sus dudas y comentarios para el final, de modo que no te distraigan ni te hagan perder el hilo de la información. Si sientes que podrías desviarte como producto de tus nervios, ten cerca algunas tarjetas o esquema impreso al que puedas recurrir para revisar en que parte de la presentación estás y retomar fácilmente el orden en caso de perderte.