Caminar aporta beneficios para la salud, pero no existe una obligación de llegar a 10.000 pasos diarios para empezar a notarlos. Según el cardiólogo José Abellán, importa tanto la cantidad como la velocidad con que se recorre esa distancia.
Los beneficios aparecen con menos pasos y a buen ritmo
Abellán afirma que “no son 10.000, son menos e importa mucho cómo los des”, y apunta que la evidencia muestra beneficios claros desde unos 6.000 pasos diarios, sobre todo a partir de los 60 años.
El especialista se apoya en una investigación que analizó una base de datos de más de 110.000 pacientes y relacionó la cantidad de pasos al día con el riesgo de mortalidad por cualquier causa y de eventos cardiovasculares, como los infartos. El estudio, publicado en European Journal of Preventive Cardiology, situó en 8.700 pasos diarios la cifra óptima para reducir la mortalidad general y en 7.100 pasos diarios la de eventos cardiovasculares.
También señala que caminar con paso ligero suele asociarse con mejor salud cardiovascular y que moverse más cada día se relaciona con menos infarto, menos diabetes, menos cáncer, menos depresión y menos demencia.
Caminar ayuda, pero no reemplaza la fuerza
El cardiólogo insiste en que caminar es un ejercicio útil, aunque no basta por sí solo para cuidar la salud del corazón. “Caminar no sustituye al entrenamiento de fuerza”, resume.
Ese tipo de ejercicio, explica, reduce el riesgo cardiovascular, el de infarto e incluso se asocia a un menor riesgo de sufrir algunos cánceres. Además, ayuda a fortalecer huesos, músculos y articulaciones, previene la sarcopenia y la osteoporosis, mejora la movilidad y la flexibilidad, y también favorece el estado de ánimo, la salud cerebral y la calidad de vida en general.
La recomendación de fondo, según Abellán, no pasa por perseguir una cifra exacta, sino por moverse más que antes y hacerlo a un ritmo mejor.
