Con el inicio de las vacaciones de verano, el Instituto Oftalmológico Fernández‑Vega (IOFV) advierte que la exposición al sol, al viento, al polvo y al agua de piscinas incrementa la aparición de afecciones oculares en la infancia.
Lesiones más habituales en la temporada estival
Entre los problemas más reportados están la fotoqueratitis, una inflamación aguda de la córnea provocada por la radiación ultravioleta; la conjuntivitis infecciosa, de origen vírico o bacteriano; y los traumatismos oculares vinculados a juegos y actividades deportivas.
Según la oftalmóloga pediátrica del IOFV, la doctora Lucía Fernández‑Vega, «la radiación ultravioleta, el agua de las piscinas, el viento, el polvo o el contacto estrecho entre niños favorecen la aparición de distintas afecciones oculares que, aunque en la mayoría de los casos son leves, requieren un diagnóstico precoz para evitar complicaciones».
Un estudio multicéntrico en cinco hospitales españoles mostró que más de la mitad de estas lesiones se produjeron mientras los niños jugaban, y que un 6,8% presentó secuelas inmediatas, siendo la disminución de la agudeza visual la más frecuente.
Medidas preventivas recomendadas
El IOFV sugiere adoptar hábitos simples antes de iniciar los campamentos: lavarse siempre las manos antes de tocarse los ojos y no compartir objetos de uso personal como toallas, gafas de sol o de buceo.
Además, recomienda el uso de gafas de sol homologadas con filtros UV para proteger la córnea durante actividades al aire libre, y supervisar los juegos para evitar objetos potencialmente peligrosos.
«Con unas sencillas medidas preventivas, como proteger los ojos del sol, mantener una buena higiene y prestar atención a los síntomas oculares, es posible evitar la mayoría de las complicaciones y favorecer una buena salud visual durante las vacaciones», concluyó la doctora Fernández‑Vega.
