La psicóloga clínica María Elisa Castillo advirtió que varios sobrevivientes de los terremotos en el estado La Guaira enfrentan un fuerte deterioro emocional, al punto de expresar ideas suicidas y señales de duelo profundo tras la tragedia.

Castillo, directora del Centro de Desarrollo y Asesoramiento Humano de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, contó que un adulto mayor le dijo que, cuando encontrara los restos de su última hija, ya no tendría más razones para vivir.

La UCAB encendió las alarmas por el riesgo emocional

Tras el doblete sísmico del miércoles 24 de junio, que golpeó la región centro-norte de Venezuela y que hasta la fecha ha dejado un saldo oficial de 5.546 muertos, el equipo de la UCAB se desplegó para brindar atención psicológica dentro y fuera del campus.

La especialista indicó que, de momento, identifican ideación suicida en el 36% de los sobrevivientes atendidos. Precisó además que el porcentaje baja a alrededor de 16% cuando se toma en cuenta a quienes presentan el riesgo más alto. Sobre un universo de 8 mil, eso representa unas 1.280 personas.

Los duelos empiezan a emerger un mes después de la tragedia

Castillo explicó que, pasado un mes del doblete sísmico, comienzan a aflorar los duelos y una mayor conciencia de la pérdida. Según relató, tres semanas después de la catástrofe visitaron una plaza en La Guaira, declarada zona de desastre, donde se habían instalado 81 familias.

Al preguntar qué necesitaban, una mujer respondió: “Ahora es que me estoy dando cuenta de que no tengo casa y no sé cómo voy a reconstruir mi vida”.

La psicóloga señaló que, en esta etapa, también aparece la culpa del sobreviviente, junto con la angustia de quienes perdieron a su madre, su hogar o sus piernas, además de estudiantes y voluntarios que intentan seguir adelante pese al impacto emocional.

Castillo destacó la labor de la Diócesis de La Guaira para llegar a comunidades que se organizaron para distribuir responsabilidades y ayudar a los afectados. Añadió que la atención debe centrarse en fortalecer las redes comunitarias, los factores protectores y la confianza entre los ciudadanos y las instituciones.

La especialista insistió en que los sobrevivientes deben tener la posibilidad de realizar los rituales mortuorios de sus parientes, incluso si no encuentran los cuerpos de sus seres queridos.