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Irreversible y silencioso. Así es el glaucoma, una enfermedad degenerativa que daña el nervio óptico progresivamente hasta causar la ceguera total.
En el mes internacional contra el glaucoma, conoce cuál es la mejor manera de prevenirlo y los tratamientos más novedosos para detenerlo.
El oftalmólogo Jorge Galué D’Jesús, especialista en glaucoma, explica que los daños que esta enfermedad produce en el nervio óptico son irreversibles y se produce debido a la presión intraocular alta.
“Esta enfermedad puede afectar a casi cualquier persona, pero los más propensos son los mayores de 40 años. En jóvenes aparece muy raramente. Se conoce como el ladrón silencioso de la visión porque es completamente asintomática, no hay dolor, no hay lagrimeo, por eso las personas no logran notar la presencia de la afección”, dice el especialista y agrega que “quienes no se hacen chequeos solo se dan cuenta que tienen la enfermedad cuando ya han perdido la visión”.
La única manera de prevenirla, indica Galué D’Jesús, es realizándose chequeos médicos frecuentes. “Los pacientes que tienen antecedentes, es decir, quienes tienen familiares que han padecido glaucoma, deben asistir al oftalmólogo una vez al año porque son más propensos. No es una enfermedad que se cura, sino que se frena para que deje de dañar el nervio, pero los daños anteriores no tienen vuelta atrás, por eso es importante detectarla a tiempo”.
Entre los estudios más avanzados, el oftalmólogo señala que cuentan con el HRT, que es una tomografía específica para glaucoma; y el OCT, tomografía de Coherencia Óptica.
Una vez diagnosticado el glaucoma, el médico elige qué tratamiento o cirugía es el método más adecuado para tratarla, dependiendo del avance que tenga la enfermedad.
Entre los medicamentos para el tratamiento, que frena hasta en un 90% el glaucoma, Galué D’Jesús menciona la Prostaglandia, que ayuda a bajar la presión arterial y la Acetazolamide.
Cuando está más avanzado el glaucoma, la opción indicada puede ser la cirugía desfiltrante.