Maracay. Los cortes eléctricos en el estado Aragua están golpeando con fuerza a los centros de salud: suspenden consultas, detienen quirófanos y obligan a médicos y enfermeros a improvisar para sostener la atención.
En medio de apagones que pueden extenderse hasta seis horas, la ausencia de plantas eléctricas y la escasez de combustible dejan a pacientes y trabajadores sanitarios expuestos a una atención inestable y bajo presión constante.
Consultas y tratamientos dependen de la luz
Edgar Vidao, enfermero y propietario de un consultorio privado en Villa de Cura, municipio Zamora, explicó que el racionamiento interrumpe las consultas y retrasa la atención. En ese espacio se prestan servicios de psiquiatría, pediatría, fisioterapia, traumatología, medicina interna y dermatología, entre otros.
El consultorio también ve limitado el uso de equipos médicos y de ecografía, herramientas indispensables para evaluar a los pacientes. Sin electricidad, la atención queda condicionada y los procedimientos deben suspenderse o posponerse.

“El racionamiento interrumpe las consultas y generan retrasos en la atención. En salud necesitamos garantizar continuidad y seguridad en los servicios, pero las fallas representan una limitación importante tanto para nosotros como para los pacientes”, recalcó Vidao a Crónica Uno.
Ante la falta de generadores en las instalaciones, las personas con patologías crónicas o que requieren chequeos periódicos quedan sujetas a la incertidumbre del suministro eléctrico y a los planes de administración de carga.
Hospitales sin respaldo para emergencias
El impacto también alcanza al sector público. El Hospital Dr. José María Benítez de La Victoria, en el municipio José Félix Ribas, carece de planta eléctrica y vuelve a quedar a oscuras con los cortes.
“El hospital durante el terremoto tuvo energía eléctrica. La última vez que se quedó sin luz tantas horas fue durante el apagón de marzo de 2019”, contó Jhander Delgado, médico anestesiólogo.

Delgado señaló que su trabajo se desarrolla en un quirófano que depende por completo de la electricidad, por lo que cualquier falla obliga a cancelar o posponer cirugías programadas. También mencionó el calor sofocante y la interrupción de tratamientos como parte de la rutina durante los racionamientos.
Riesgo en áreas críticas
Desde el Colegio de Médicos de Aragua advierten que la gran mayoría de los centros asistenciales no tiene plantas eléctricas de emergencia. Aunque algunos hospitales sí disponen de ellas, la escasez de combustible impide que funcionen con normalidad.
“Aplican un ahorro energético, pero que no tiene mucha lógica cuando vemos plazas y centros de recreación con luces encendidas por 24 horas. Hay una incongruencia que nos lleva a un deterioro físico y mental”, alertó Ramón Rubio, presidente de la organización gremial en la región.
Rubio advirtió que el racionamiento pone en peligro la vida de las personas en emergencias, unidades de cuidados intensivos y pabellones quirúrgicos, donde el soporte vital depende directamente de la energía eléctrica.
“Existe ese riesgo de que haya una afectación en la salud de las personas que ya tienen una enfermedad por la falta de energía eléctrica”, enfatizó Rubio.




