Alga invasora y su impacto en el litoral andaluz

El alga Rugulopteryx okamurae, originaria del Pacífico noroccidental, llegó al Mediterráneo en 2002 cuando se introdujo accidentalmente se introdujo accidentalmente junto a ostras japonesas en la laguna francesa de Thau. En España se detectó por primera vez en 2015 en las costas de Ceuta y, al año siguiente, ya había arrasado los fondos rocosos. Desde entonces, la alga ha colonizado buena parte del litoral de Cádiz y Málaga, desplazando flora autóctona y obligando a los ayuntamientos a destinar recursos a su limpieza.

Se prevé que más de 60 000 t de esta biomasa lleguen al litoral andaluz este año, lo que representa una oportunidad para la economía circular y la reducción de la dependencia de harinas y aceites de pescado en la fabricación de piensos.

Transformación del alga en alimento para peces

El equipo de la Universidad de Málaga realizó un tratamiento de hidrólisis enzimática y fermentación microbiana que elimina los compuestos tóxicos que el alga usa para defenderse, permitiendo su digestibilidad. Se probó el alga en dos concentraciones, 5 % y 15 %, en la dieta de lisas durante 66 días.

El pescado obtenido mostró mayor contenido proteico, menor grasa y mayor omega‑3, además de una microbiota intestinal más equilibrada que favorece la digestión de otros nutrientes y mejora su sistema inmune. En su estado natural, el alga es tóxica para los peces, por lo que el tratamiento es esencial.

Sin embargo, el estudio no evaluó parámetros de crecimiento, conversión alimenticia ni la salud a largo plazo de los peces, y no abordó la acumulación de metales pesados que el alga puede contener. Por ello, la viabilidad económica y la seguridad alimentaria aún requieren investigaciones adicionales.

El alga se está convirtiendo en un comida para peces que podría cambiar la producción pesquera y ofrecer un pescado más saludable, aunque su aplicación comercial todavía está en fase de prueba.

La llegada masiva de esta especie invasora plantea un reto ambiental que, si se gestiona con ciencia y economía circular, puede convertirse en una oportunidad para la salud y la sostenibilidad del sector pesquero andaluz.