Grifols, con su Hub de Neuro-Innovación, ha demostrado cómo la inteligencia artificial (IA) evoluciona de un complemento analítico a una herramienta esencial para el desarrollo de terapias y la detección temprana de enfermedades neurodegenerativas.

IA en la investigación de Alzheimer

El programa AMBAR®, basado en recambios plasmáticos con albúmina, ha mostrado que la IA, aplicada después de la fase principal del estudio, permite descubrir relaciones no evidentes entre variables de eficacia y seguridad. “Estamos aplicando inteligencia artificial en distintos niveles, desde proyectos donde aporta una capa adicional de análisis”, afirmó Antonio Páez.

Generación de anticuerpos con IA

En GigaGen, la IA no solo analiza, sino que genera soluciones. Mediante técnicas de *generative deep learning*, los modelos predicen y crean secuencias de anticuerpos con mayor afinidad a dianas terapéuticas. “En este caso la inteligencia artificial no solo analiza, sino que genera soluciones”, explicó Páez, subrayando el cambio de paradigma en el desarrollo terapéutico.

Chronos y la detección precoz de Parkinson

Chronos, con más de 100 millones de muestras de plasma vinculadas a datos del mundo real, permite analizar millones de registros médicos. En un estudio piloto, Chronos‑PD identificó cambios moleculares asociados al Parkinson hasta 12 años antes del diagnóstico clínico. “Lo que buscamos es entender cómo evoluciona la enfermedad antes de que aparezca”, señaló Páez.