Un equipo internacional de científicos, con participación de investigadores de la Universidad de Kioto, encontró en ratones que ingerir aceite de oliva antes de la glucosa puede amortiguar el aumento inicial del azúcar en sangre.

Qué observaron en los ratones

En el experimento, los investigadores compararon tres situaciones tras un ayuno nocturno: agua antes de una carga oral de glucosa, aceite de oliva seguido 15 minutos después por glucosa, y glucosa antes del aceite.

Cuando el aceite de oliva se administró primero, se redujo el aumento temprano de glucemia y el estómago se vació más lentamente que en los otros dos grupos. Además, aumentó la secreción de glucagón, GIP y GLP-1.

Por qué importa el orden de los alimentos

El estudio apunta a que no solo importa qué se come, sino también en qué secuencia llega al organismo. Los autores identificaron la participación del GLP-1, el glucagón y vías relacionadas con el nervio vago, una de las principales rutas de comunicación entre el cerebro y el aparato digestivo.

Al bloquear por separado la señalización del glucagón o del receptor del GLP-1, gran parte de la respuesta se mantuvo. Pero al inhibir ambas vías al mismo tiempo, disminuyó el efecto sobre la glucosa y desapareció el enlentecimiento gástrico detectable.

Lo que todavía no puede afirmarse

El hallazgo no permite concluir que tomar aceite de oliva antes del pan, la pasta o el arroz evite picos de glucosa en personas. El propio trabajo se hizo en ratones, por lo que solo ofrece una explicación fisiológica que deberá comprobarse en humanos.

Para Daisuke Yabe, profesor de la Universidad de Kioto y autor principal, la secuenciación de las comidas resulta atractiva porque modifica la forma de ingerir los alimentos sin obligar a excluir grupos enteros de la dieta.