Claves
- —En La Guaira hay más de 100 edificios colapsados tras los terremotos del 24 de junio.
- —El ingeniero César Torcatt señaló que muchas construcciones no respetan las normas de resistencia sísmica.
- —Ilan Kelman afirmó que “ni un edificio debería haberse derrumbado”.
Los terremotos del pasado 24 de junio en Venezuela dejaron al descubierto una alerta mayor en La Guaira: más de 100 edificios colapsaron y, según especialistas consultados, muchas de esas estructuras fueron levantadas sin respetar las normas de resistencia sísmica.
El ingeniero César Torcatt advirtió que la tragedia evidenció una verdad incómoda sobre la construcción en esa entidad costera, declarada zona de desastre tras el sismo.
Una costa donde la salinidad castiga los materiales
Torcatt sostuvo que La Guaira no debería ser una zona residencial porque la salinidad del mar corroe los materiales de construcción. Explicó que, en suelo alcalino y blando, las edificaciones tienden a ceder con mayor facilidad.
“La sal corroe el metal, las cabillas se oxidan, la construcción tiende a hundirse en un suelo blando como el de La Guaira”, expresó.
El ingeniero también señaló que en distintas zonas del país se construyeron soluciones habitacionales con fines políticos y que sectores privados optaron por materiales más baratos para reducir costos.

Además, recordó que tras el deslave de Vargas se levantaron obras sobre lodo seco, un terreno que no es apto para edificaciones y que, dijo, debió ser evaluado antes de construir.
Auditorías técnicas y estudios de suelo tras el derrumbe
Para Torcatt, en zonas como La Guaira y Tucacas se requiere un estudio de suelo serio antes de autorizar cualquier obra. A su juicio, la corrupción en los permisos de construcción ayudó a permitir estructuras en piso blando y con columnas sin acero.
Por eso pidió que, tras la tragedia provocada por los terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 en Venezuela, se exijan auditorías técnicas en cada estructura que quedó en pie.
En la misma línea, Ilan Kelman, profesor de catástrofes y salud en el University College de Londres, dijo al The New York Times que “ni un edificio debería haberse derrumbado”.
Kelman añadió que, según ingenieros estructurales, los edificios caídos estaban hechos con hormigón frágil y sin el refuerzo de acero adecuado. También afirmó que la magnitud de la tragedia responde a deficiencias en las normas de construcción.
“Tenemos todos los conocimientos, la ciencia y la ingeniería que necesitamos para construir en una zona sísmica sin que se produzca una catástrofe tras un terremoto”, manifestó.
El texto también advierte que cerca del 80 % de la población nacional vive en una zona de peligrosidad por los movimientos telúricos, debido a que tres fallas geológicas atraviesan el país.
