En Naiguatá, la feria de Jonathan Pérez dejó de ser un punto de venta para convertirse en refugio. Bajo los toldos donde antes se descargaban hortalizas y víveres, ahora duermen entre 40 y 50 sobrevivientes de los terremotos que sacudieron el centro y la costa venezolana el pasado 24 de junio.
La respuesta de los ferieros andinos fue inmediata: en medio de la tragedia, varios comerciantes decidieron regalar parte de sus cosechas y mercancía a las familias que lo perdieron todo.
Las ferias de Naiguatá se convirtieron en albergue
Pérez contó que al día siguiente de los terremotos intentó abrir su negocio como de costumbre, pero encontró una escena devastadora. Entonces decidió entregar lo que le quedaba: queso, panes, papas, auyama y unas 500 pulpas de fruta.
El comerciante recordó que la tragedia ocurrió en plena fiesta de San Juan y que, a la hora de los sismos, estaba en su negocio. En la zona lo conocen como “el gocho”, nombre con el que también se identifica a los vendedores de hortalizas en buena parte del país.
Otro feriero, Geovany Gómez, siguió la misma ruta solidaria. Según relató, regaló todos los alimentos que tenía en su feria ante la emergencia y la ausencia de compradores. Aun así, una parte de la mercancía se perdió.
Gómez explicó que todavía no calcula el valor económico de las pérdidas porque el trabajo sigue centrado en retirar escombros y limpiar, mientras la magnitud del desastre y la cantidad de muertes reportadas todavía pesan más que cualquier balance.
La ruta andino-costera quedó golpeada por la emergencia
El sismo también frenó parte del suministro que conectaba a los Andes con el centro del país. Homero Rivas González, taxista de Naiguatá, dijo que tuvo que detenerse en Catia a comprar hortalizas y verduras al regresar a su zona después de dejar a una familia en Caracas que lo perdió todo.
Pagó cebolla, tomate, papa, zanahoria y aliños por una cuenta que superó los 20.000 bolívares, equivalente a 25 dólares, y luego sumó otros siete dólares en un local cercano. Al final, desembolsó 32 dólares, un monto mucho mayor al de una semana antes.
La afectación logística es amplia. Gerson Pabón, presidente de la Asociación de Productores de Papa del estado Táchira (Apropatáchira), señaló que en la ruta andino-costera operan habitualmente unos 35 ferieros provenientes de El Cobre y La Grita, pero al menos 25 camiones exclusivos del Táchira no podrán salir durante las próximas semanas, quizá un mes, mientras se evalúan los daños viales y se restituye el paso.
Eso implicará que dejarán de ingresar a la región capital y a La Guaira más de 525 toneladas de rubros agrícolas y hortalizas por semana, tomando en cuenta una capacidad promedio de 15 toneladas por camión.
Productores tachirenses preparan envíos a los albergues
Frente a la crisis, el sector productor y distribuidor de hortalizas del Táchira coordinó una estrategia de ayuda humanitaria para mitigar el desabastecimiento en las zonas de desastre.
El plan contempla abrir centros de acopio a partir de la próxima semana y realizar envíos constantes cada 15 días a los albergues donde se encuentran las familias damnificadas. Para eso, los productores iniciarán mesas de diálogo con el gobierno nacional en busca de respaldo logístico y seguridad en las vías.
Pese al golpe emocional y económico, el gremio asegura que la producción en el campo no se detiene y que espera la normalización del flujo de comerciantes para reactivar los puntos de venta.
