Brenda Ribeiro visitó la parroquia El Jarillo, en el estado Miranda, para reunirse con productores agrícolas y escuchar sus denuncias sobre la situación del sector. El encuentro formó parte de una labor que, según indicó, sostiene desde hace cinco años a través de su programa Granitos de Esperanza, con el que busca promover la asociatividad y visibilizar las dificultades del campo venezolano.
Producción afectada por múltiples obstáculos
El Jarillo es conocido por su producción de frutas y hortalizas, pero sus habitantes enfrentan problemas que, de acuerdo con Ribeiro, se repiten en otras zonas rurales del país. Entre las principales dificultades mencionó la falta de financiamiento, el deterioro de la infraestructura, la inseguridad jurídica y personal, el contrabando de duraznos desde Colombia y los retrasos en los pagos por parte de las cadenas de supermercados.
Durante su recorrido por varias fincas, la dirigente escuchó testimonios de trabajadores de la tierra y destacó que mantenía comunicación con los productores desde hace tiempo. “Después de dos años puedo volver a El Jarillo, lo que me llena de alegría y esperanza. Aunque pospuse esta visita en varias oportunidades, nunca he estado ausente; la comunicación con los productores ha sido permanente y ellos saben que mi voz siempre estará disponible para visibilizar su realidad”, expresó.
Caída del consumo y presión sobre los precios
Ribeiro señaló que una de las preocupaciones más fuertes para el sector es la pérdida del poder adquisitivo. Según dijo, la contracción económica ha llevado a que muchos consumidores excluyan frutas y hortalizas de su dieta diaria. Añadió que a los venezolanos no les alcanza el ingreso para cubrir la canasta alimentaria y que los bonos otorgados por el oficialismo no compensan el alza de precios ni la devaluación del bolívar frente al dólar.
