Un grupo de 24 jóvenes cabimenses se trasladó a la zona del desastre que dejaron los dos terremotos que azotaron a Venezuela hace casi una semana, con la intención de colaborar en el rescate y la atención de numerosas víctimas.
La iniciativa nació sin apoyo gubernamental y se sostuvo con recursos propios, donaciones y el impulso de personas que se fueron sumando de manera espontánea a la causa.
Una iniciativa surgida entre amigos y personal de salud
Jezabet Inciarte, paramédico certificada y estudiante de Medicina, propuso el traslado junto con algunos amigos. Su idea fue poner sus conocimientos y experiencia al servicio de quienes aún permanecían bajo los escombros.
En la jornada se integraron médicos, enfermeras, paramédicos y estudiantes de Medicina, con lo que lograron articular un equipo multidisciplinario para apoyar las labores en la zona afectada por el doblete sísmico.
“Como venezolana no podía quedarme de brazos cruzados ante esta emergencia nacional. En mi corazón algo me decía que en la zona cero podía ser de ayuda y así fue como nació la idea de ir hasta allá, y afortunadamente mucha gente se sumó a esta gran acción”, dijo Inciarte.
Donativos, acreditación y regreso con la tarea cumplida
En las horas previas a la salida, organizaron una recolecta de material médico quirúrgico y medicamentos para poder realizar su labor en el sitio.
Rosa Chacín contó que, pese a no contar con apoyo gubernamental y a las trabas que enfrentaron, lograron salir desde Cabimas. Explicó que el trayecto hasta Caracas transcurrió sin inconvenientes y que, una vez en el Poliedro, fueron acreditados antes de ser llevados al lugar de trabajo.
Adrián Márquez aseguró que regresaba a Cabimas con la satisfacción del deber cumplido, tras haber contribuido en el rescate y la atención de muchas personas. José Quiva, por su parte, describió como dura la experiencia de trabajar cerca de la muerte de tantas personas, aunque destacó que la posibilidad de ayudar a sobrevivir a otros y de brindar primeros auxilios les dio fuerzas para seguir.
